La estudiante que convirtió una escena de jazz y un gato negro en una obra que conquistó al público

Daniela Santillán de Irapuato convirtió un piso en vibrante obra inspirada en Los Aristogatos, cautivando al público en su primera participación
Foto: 4 Noticias.

Con solo 13 horas de trabajo, sentada en el piso, cuidando cada trazo para no mancharse y sin levantarse más que lo indispensable, Daniela Santillán originaria de Irapuato convirtió un simple espacio de concreto en una escena vibrante inspirada en Los Aristogatos.

Fue su primera vez participando en pintura en piso y, aun así, su obra se convirtió rápidamente en una de las favoritas del público.

Estudiante universitaria, Daniela suele utilizar el arte como escape y como forma de expresión. Aunque su formación académica pertenece a otra área, el dibujo y la pintura han acompañado toda su vida.

“Para ser la primera vez, me siento muy satisfecha con el resultado”, compartió. En su obra, resalta un gato negro tocado por luces ficticias que logró imitar mezclando tonos claros y oscuros.

Su mayor reto fue la iluminación, el efecto que más tiempo y paciencia le demandó. “Lo más complicado fue hacer que la luz se viera real. Fue lo que más me quitó tiempo”, explicó.

En contraste, lo que más disfrutó fue pintar al gato. “Me encanta combinar colores y hacer que parezca negro sin usar solo negro”.

La inspiración surgió en cuanto conoció el tema del concurso del Festival de Jazz en Irapuato. Inmediatamente recordó una escena icónica de la película Los Aristogatos, donde los personajes tocan jazz. “De ahí salió la idea”, destacó.

Aunque nunca había pintado en piso, Daniela sí tiene experiencia con acrílico en lienzos y en paredes. Incluso ha decorado su propio cuarto con mantarrayas y animales marinos, su otra pasión visual. “Me gustan mucho los animales marinos, por eso lleno mi cuarto con mi toque personal”.

El público que se detuvo a observar su obra coincidió en algo: el gato fue lo que más llamó la atención. “Siempre lo primero que ven es el gatito. Muchos dicen ¡ay, mira el gatito! y se me hace adorable que piensen eso”.

Tras horas de trabajo, cansancio en la cadera y la lucha por no mancharse con la pintura, Daniela sale con más que una obra terminada: sale con la certeza de que quiere seguir creando.

“Sí me gustaría dedicarme a esto en un futuro. Quiero ejercer mi carrera, pero también seguir con lo que me apasiona”, finalizó.

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