La cartonera celayense que busca rescatar las muñecas tradicionales

Con creatividad y pasión, Alama Uribe mantiene viva la tradición cartonera en Celaya, rescatando las muñecas de cartón

Lo que comenzó como una actividad vespertina para distraerse, se transformó en una vocación de vida para Alama Uribe, artesana originaria de Celaya, quien desde hace siete años se dedica de lleno a la cartonería, un oficio que hoy busca rescatar y mantener vigente.

“Yo empecé a tomar clases por las tardes, de cuatro a seis, nada más como un hobby, pero después se convirtió en una pasión”, recordó.

Su primera experiencia fue moldeando en yeso para elaborar figuras sencillas: carritos, caballitos, muñecas y catrinas. Con el tiempo, la técnica se volvió más compleja y su talento comenzó a abrirle puertas.

A menos de un año de haber iniciado, su maestra la invitó a un encuentro de cartoneros en Cuernavaca, Morelos.

“Eso me abrió muchas puertas, porque empecé a mostrar mi trabajo en otros espacios. También había ventas artesanales en Celaya y me sumaba. Así fue como la gente comenzó a conocer mi obra” *platicó.*

Actualmente, forma parte del padrón de artesanos de la Casa de la Cultura de Celaya, donde periódicamente participa en exposiciones y ventas en el Jardín Principal.

Además, su cartonería ha llegado a otros lugares del país, como Veracruz, y hasta al extranjero, pues algunas de sus piezas pequeñas como llaveros, plumas y muñecas han sido enviadas a Chicago.

Entre todas las figuras, las más entrañables son las muñecas tradicionales de cartón que evocan recuerdos a las generaciones mayores.

“Muchas señoras me dicen que esas muñecas son las que les traían los Reyes Magos cuando eran niñas. Es muy satisfactorio ver que todavía les genera esa emoción”, expresó *contenta.*

Elaborar cada pieza requiere paciencia y tiempo, ya que depende del clima para que el cartón seque correctamente.

En condiciones favorables, puede tardar entre dos y tres días en terminar una figura. Sin embargo, los encargos especiales a veces la ponen a prueba.

“Una vez me pidieron una figura con poco tiempo y como estaba nublado, la pieza no secaba. Fue un reto enorme entregarla a tiempo”, agregó.

Aunque disfruta elaborar todo tipo de figuras, en los últimos años ha desarrollado una línea de cartonería utilitaria, como plumas, aretes o piezas pequeñas que resultan prácticas para visitantes y turistas.

“La gente que viene de fuera busca recuerdos fáciles de llevar, y las figuras miniatura llaman mucho su atención”, explicó.

Con creatividad y dedicación, Alama ha reinventado sus moldes. Ha dado vida a personajes como la Chilindrina, a la que añadió detalles como sus lentes y su vestido, o una pequeña Frida Kahlo con flores y trensas en el cabello.

Más allá de la venta, lo que impulsa a Alama es preservar la tradición cartonera, un arte que reconoce está en riesgo de perderse.

“Muchos cartoneros de antes ya no producen como antes, y me gustaría que este oficio no se apague. Quiero seguir mostrando lo tradicional, mantenerlo vivo y que se siga transmitiendo”, afirmó.

Con cada pieza, grande o pequeña, Alama Uribe no solo crea arte, también rescata una parte de la identidad de Celaya y de Guanajuato.

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