Joven guanajuatense sueña con que México tenga su propia industria aeroespacial
Apenas hace diez días, Mayra Soledad Becerra, de 19 años y estudiante de la licenciatura en Física en la Universidad de Guanajuato, regresó de una experiencia única: representar a Guanajuato y a México en el Torneo Internacional de Asentamientos Espaciales.
El camino para llegar hasta ahí inició meses antes, cuando participó en una estancia académica de investigación en una academia en Brownsville, Texas. No era su primera vez, ya había competido en este torneo en la preparatoria, pero entonces sólo asistió al concurso sin la preparación previa.
La delegación mexicana que viajó este año estuvo compuesta mayormente por jóvenes de Chiapas, además de tres estudiantes de Guanajuato, participantes de Ciudad de México y una chica de Perú, formando así el equipo México-Perú. Su misión: diseñar un hábitat espacial cumpliendo con todos los requisitos que la NASA plantea, como si se tratara de una misión real.
El hábitat debía contar con estructura e infraestructura completas: sistemas de energía, alimentación, economía autosustentable, mantenimiento físico para sus habitantes, y todas las condiciones necesarias para sostener vida humana.
“Tienes que imaginarte que estás en el año 2075 o en los años próximos para desarrollar el diseño. Es muy difícil porque debes crear e innovar con información limitada, hacer gráficas y estimaciones de costos, y al mismo tiempo mantener la parte técnica y científica”, explicó Mayra.

A lo largo de su trayectoria, Mayra ha trabajado en modelos para la Luna y Marte, pero esta vez el reto fue Venus, un planeta que no ha sido explorado para colonización.
El trabajo constó de cuatro días continuos sin dormir, jornadas llenas de ruido, discusiones técnicas y colaboración intensa. La barrera del idioma complicó la comunicación con algunos miembros internacionales, pero la misión se completó a tiempo.
Cada integrante debía manejar conocimientos de diversas áreas: diseño digital y manual, programación, cálculos complejos, elaboración de mapas de ruta y modelos tridimensionales.
El resultado fue del segundo lugar, mismo puesto que el año anterior. Sin embargo, varios especialistas que evaluaron su trabajo coinciden en que su propuesta tenía la calidad para ganar. “Creemos que estuvimos a nada del primer lugar, pero a veces así pasa en las competencias”, señaló.
Más allá de la medalla, Mayra vivió experiencias inolvidables, como una simulación de vuelo y despegue hacia órbita. “Sientes el cosquilleo, la presión física, la emoción es de las mejores experiencias que he vivido. Es lo más cercano a estar en el espacio”, describió Mayra.
El Instituto Municipal de Ciencia y Tecnología de León la ha respaldado desde el inicio de su trayectoria y en 2024 le otorgó el Premio Municipal de Ciencia y Tecnología. Ese reconocimiento fortaleció el apoyo a sus proyectos y abrió nuevas oportunidades, como una próxima misión en Arizona, que incluirá una simulación de entorno espacial.
Además, Mayra ya piensa en ampliar su formación estudiando aviación. “En este campo, muchas oportunidades se abren para quienes tienen varias carreras, especialmente en ciencias duras y pilotaje”, compartió.

Pero su objetivo final no es únicamente llegar al espacio, sino impulsar a su país. “Quiero que México tenga su propia industria espacial, que no tengamos que emigrar para ser astronautas. Que aquí se diseñen, construyan y lancen misiones, y que de México salgan más astronautas”, manifestó contenta.
Con su determinación, Mayra sigue trabajando para que, algún día, los próximos despegues hacia el cosmos tengan sello mexicano.
