Guillermina Cruz, la guardiana del sabor de las enchiladas con cecina  

Las enchiladas con cecina son más que un platillo en Purísima del Rincón: son herencia, tradición y orgullo familiar. Esta es la historia de Guillermina Cruz y tres generaciones
Foto: Cortesía

Desde hace más de cinco décadas, el aroma de las enchiladas con cecina forma parte esencial del mercado del jardín principal de Purísima del Rincón.

Detrás de ese platillo emblemático está la historia de tres generaciones de mujeres que han hecho de la cocina tradicional su forma de vida y legado familiar. Hoy, Guillermina Cruz es quien porta con orgullo esa herencia culinaria.

Mi abuela Eugenia fue la pionera. En 1968 empezó vendiendo tacos y enchiladas en los pasillos del mercado”, platicó Guillermina, quien aprendió desde pequeña el arte de cocinar al lado de su madre, Elofencia.

Fue Eugenia quien, en un acto de ingenio y experimentación, transformó la receta tradicional al incorporar primero hígado a las enchiladas, y más adelante, tras una sugerencia del carnicero, crear la versión con carne cecina.

“El carnicero le dijo que mejor comprara bistec, lo secara y lo hiciera carne cecina. Mi abuela lo condimentó y fue la primera en ofrecer enchiladas con cecina aquí en Purísima”, contó con orgullo.

La receta pasó a manos de su madre Elofencia, quien perfeccionó la técnica por más de 40 años. Desde entonces, la receta ha sido conservada y compartida con Guillermina, quien ahora lidera el puesto conocido como “Enchiladas Poncha”.

La clave del sazón, está en la salsa. “Lleva chile ancho, chile guajillo y algunos condimentos secretos. A la gente le gusta mucho, nos dicen que saben sabrosísimas”.

Su trayectoria no sólo se ha limitado al mercado local. Guillermina recuerda con emoción una ocasión en que fue contratada para preparar 1,500 órdenes de enchiladas para un evento. “Me llevé a mis hijas, a mis nueras, a todas para poder preparar todo”, compartió entre risas.

Foto: Guillermina Cruz

Para Guillermina, más que un oficio, cocinar es un acto de amor, tradición y orgullo. “A mí me da mucho orgullo ser una cocinera de Purísima. Este legado viene desde mis abuelos y quiero seguirlo con mis hijos y mis nietos. Vamos paso a pasito, pero ahí vamos”, finalizó.

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