Gilberto y Manuel: los artistas verdes del Centro de León
Cada fin de semana que visitas el Centro de León seguro encuentras sus jardines en perfecto estado, pero lo que tal vez no sabes, es que entre semana una cuadrilla de cuatro jardineros se dedica a embellecer la ciudad.
“A mí me gusta pensar que cuando hago mi trabajo, ahorita que estoy aquí pues tengo un sueldo, pero aparte me gusta pensar que contribuyo al medio ambiente con la sociedad para mejorar los jardines”, expresó Juan Manuel Castañeda, encargado de cuadrilla.

De lunes a viernes, una cuadrilla de 4 personas se dividen las actividades para dejar bonita la zona para los leoneses.
“El pasto, las plantas… ahora sí que hacemos de todo. Yo me levanto a las quince para las seis, mientras que me visto y pongo el agua para mi café, ando llegando al jale antes de las siete, llegamos aquí y empezamos como a las 7:30”, explicó Gilberto mientras se quitaba los guantes.
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A las 7:30 de la mañana empiezan el gran reto: mantener bonitas las áreas verdes del Centro Histórico. A las 10:30 se reúnen en el kiosko para su desayuno y en media hora, ya tienen la energía para continuar hasta las 3:30 de la tarde.

“Disfrutamos del trabajo porque viene gente de afuera como de Irapuato o Celaya, y nos echan ganas cuando nos dicen ‘está bonito su jardín, donde yo vivo no está igual, por eso venimos porque lo tienen bien arreglado y bien podado”, dijo feliz.
Gilberto Velázquez se fascinaba cuando era pequeño al ver los árboles con forma de honguitos enfrente del Palacio Municipal; ahora, dos décadas después, dice con mucho orgullo que él es uno de los artistas detrás de ese trabajo.

“Cuando yo estaba chavito tengo muchos recuerdos de ver nuestro jardín bonito y cuidado, y yo crecí aquí, lo que yo quería hacer era esto. Es un recuerdo bonito para mi infancia y para mis hijos decirles que esto yo lo cuido”, expresó con una gran sonrisa en su rostro el jardinero municipal, Gilberto.
Por su parte, Juan Manuel llegó al mundo con la jardinería en su ADN, pues es la tercera generación de su familia en dedicarse a este gran oficio.
“Al primer lugar que me trajeron fue aquí al centro, a probar una nieve o cebadina como todos, entonces tengo esos recuerdos de que el primer lugar que conocí de la ciudad fue el centro. Desde muy chico me empezaron a enseñar, pero se me hacía complicado porque es pesado el trabajo, y cuando crecí y ya pude me gustó especializarme en eso: en darle forma como a mí me gusté”, señaló.
