FIG arranca de la cama a leoneses
Eran apenas las 5:00 de la mañana y el sol todavía no asomaba; en la oscuridad y bajo el frío, miles de guanajuatenses ya se encontraban en el Parque Metropolitano, impulsados por la emoción de presenciar el gran espectáculo del FIG.
Para muchos, el día había comenzado desde las 3:00 de la madrugada: familias completas despertando niños somnolientos, adultos cargando termos de café y mochilas, todos dispuestos a vivir una de las experiencias más memorables del año.
También podría interesarte: El globo también se vive en la calle
“Ya va casi una hora. Nos levantamos a las 3:00…”, contó María del Rosario, formada sobre la avenida Amazonas mientras buscaba avanzar hacia el acceso. Junto a otras mamás del kínder, rentaron un camión para que los pequeños vivieran el festival por primera vez.

A las 4:30 de la mañana, las filas eran interminables. Los 5 grados centígrados, el sueño y la desmañanada no apagaron el ánimo: risas, cobijas enroscadas al cuello y termos humeantes llenaban el ambiente.
Entre los asistentes había jóvenes con uniformes escolares que se escaparon de clases para ver su primer despegue, y familias que aprovecharon el fin de semana largo para cumplir un sueño postergado.
“Cuando supimos que era gratis tuvimos que planearlo…”, contó Norma Vargas mientras abrazaba a sus hijos emocionados.
Para las 6:00 de la mañana, la mayoría ya estaba dentro. Entre los visitantes desfilaban niños, adolescentes, familias enteras, y hasta personajes como Spiderman y Beto de Bely y Beto, que animaban la fría mañana.

Mientras iniciaba el despegue, unos aprovechaban para dormir sobre cobijas extendidas; otros se acercaron al escenario principal para bailar y espantar el frío.
A las 7:30, la emoción explotó: la gobernadora Libia Dennise García, junto a la alcaldesa Ale Gutiérrez, encabezó la inauguración oficial del FIG.
Los globos comenzaron a inflarse y cobrar vida, y en minutos, la Presa El Palote se transformó en un espejo multicolor con más de 200 globos aerostáticos listos para elevarse.
“Me está gustando mucho… el globo que más me gustó es el de Coca-Cola”, dijo Matías, de 9 años, con los ojos brillando de ilusión.
Niños en hombros de sus papás, otros mirando boquiabiertos desde abajo, todos señalaban sus globos favoritos. Jóvenes y adultos levantaban sus celulares para capturar un cielo que parecía de otro mundo. Hasta las mascotas con suéteres y bufandas posaban para la foto.
Cuando los globos comenzaron a alejarse, la fiesta siguió: música en vivo, baile, cobijas extendidas en el pasto y hasta picnics improvisados para seguir disfrutando del amanecer que, ahora sí, empezaba a iluminar León.
