Familia que mantiene viva las posadas desde hace 25 años
En la colonia Piletas, segunda sección, las posadas no solo anuncian la llegada de la Navidad, sino que mantienen viva una tradición familiar que ha perdurado por más de 25 años.
En la calle Tarragona, una casa se transforma cada diciembre en punto de encuentro para vecinos, familias y visitantes que buscan algo más que dulces: comunidad, fe y memoria.
La tradición fue iniciada por doña Victoria Ramírez, abuela de la familia Contreras Barajas, quien sembró el gusto por organizar posadas abiertas a todo aquel que quisiera participar.
Aunque falleció hace dos años, su legado continúa firme gracias a sus hijas e hijos, quienes decidieron no dejar caer la costumbre.

Actualmente, más de 80 integrantes de esta familia participan directa o indirectamente en la organización y asistencia a las posadas, convirtiéndolas en un auténtico encuentro familiar.
De los 12 hijos que tuvo doña Victoria, 11 hermanos continúan organizando las posadas, principalmente dos de las tías mayores, quienes coordinan los apoyos y la logística.
“Con mi abuelita comenzó todo. Después siguieron mis tías y ahora, aunque ella ya no está, seguimos con su legado de mantener estas bonitas tradiciones familiares”, compartió Yasmín Contreras Barajas, integrante de la familia organizadora.
La preparación inicia con al menos un mes de anticipación, tiempo en el que vecinos, familiares y personas solidarias algunas incluso provenientes de Silao se suman para aportar dulces, piñatas o fruta. Cada día, una persona distinta apoya para que la tradición continúe.
“Nos organizamos con tiempo. El domingo previo al inicio de las posadas nos reunimos todos para adornar la casa, poner el nacimiento y hacer los buñuelos, que son de cada año”, explicó Yasmin.

Las posadas se realizan del 16 al 23 de diciembre, ya que el 24 la familia se dedica a la celebración navideña. Cada noche se entregan entre 150 y 200 bolsitas de dulces, además de piñata, manteniendo elementos tradicionales como el rezo, un requisito indispensable para participar.
“Aquí no somos selectivos, quien quiera venir es bienvenido, eso sí, todos deben rezar, en eso mis tías son muy estrictas”, comentó entre risas.
Aunque los tiempos han cambiado y hoy predominan los dulces modernos, la familia aún recuerda cuando las posadas se acompañaban de cacahuates, galletas de animalitos, caña, naranja y mandarina, una tradición que algunas personas aún deciden conservar.
Para esta familia, lo más valioso de esta temporada es la unión familiar. “Son reuniones muy seguidas, viene toda la familia: tíos, primos y nuevas generaciones. Es seguir conviviendo y cumplir el deseo de mi abuelita: que aunque ella falte, las tradiciones continúen”.
Las posadas se realizan a las 8:00 de la noche, en la calle Tarragona número 2502, colonia Piletas.
La invitación está abierta: quien desee rezar, convivir y formar parte de una tradición que hoy une a más de 80 integrantes de una misma familia, es bienvenido.
