Entre autos y monedas: el arte del circo urbano

Malabaristas y artistas convierten los semáforos en escenario y el arte en sustento, llevando sonrisas y apoyo a sus familias

Los cruceros de la ciudad de León dejaron de ser una simple vialidad, ahora se han transformado en un circo urbano que además de entretener, alimenta a familias guanajuatenses.

Con artistas y malabaristas que sacan sus mejores trucos y movimientos para hacer más ligera la espera en la que el semáforo cambia a verde, se convirtió en un negocio tan redituable que son ellos mismos los que rechazan trabajos en el mismo circo.

“El gusto empezó desde pequeño, y ya después simplemente para tener un trabajo, pero viéndolo bien esto no es un trabajo, es un gusto o un hobby pero a la vez también nos deja una ganancia muy buena a diferencia de un trabajo formal”, expresó.

Jonathan es uno de ellos, quien desde niño soñó en convertirse en un trapecista de los circos más grandes del mundo, y que ahora construyó el suyo entre el bulevar Juan Alonso de Torres y la Miguel Hidalgo.

“De niño me llevaban y al momento de estar ahí disfrutando la función me gustaba el arte circense del malabarismo y todo tipo de acrobacia de equilibrio”, recordó mientras se recuperaba de su exhausta rutina.

Con un negocio de venta de juguetes en el centro, Jonathan le dedica un fin de semana completo o en ocasiones días entre semana a sus acrobacias en las calles de la ciudad; pues en solo 4 horas puede llevar 800 pesos que no siempre alcanza en su tienda.

“Yo traigo equilibrio con balón, también dos clavas y una botella que es el truco que yo saco al final, es como mi marca”, dijo.

Pero sin duda, son las sonrisas de los más pequeños, quienes desde las ventanas de los coches, le recuerdan la razón por la que desde un inicio quiso pertenecer al arte circense.

“Ellos a veces te dicen palabras padres para motivarte y a veces eso vale más que una moneda, sí motiva muchísimo”, comentó con una sonrisa y gotas de sudor.

— No te pierdas