El poder femenino del emprendimiento guanajuatense

 

En el estado, el emprendimiento tiene rostro de mujer
Foto: Especial.

En Guanajuato el emprendimiento tiene rostro de mujer; desde talleres artesanales hasta proyectos educativos, cada vez más guanajuatenses están levantando negocios que no solo generan ingresos, sino que transforman vidas y encienden esperanza en sus comunidades.

Son mujeres que, entre responsabilidades, sueños y temores, deciden dar el salto: poner nombre a su marca, confiar en su talento y demostrar que el futuro también se construye desde la valentía.

Una de ellas es Maru Espinoza, quien un día notó que en Acámbaro faltaban espacios donde los jóvenes pudieran continuar sus estudios. En vez de esperar a que alguien más lo resolviera, lo hizo ella misma.

“En el municipio hacían falta espacios para los jóvenes de secundaria; de ahí nace el interés de crear el Instituto Oxford”, recordó.

Así, en 2013 abrió las puertas de su escuela, un lugar donde la formación va más allá de las aulas. Su visión empezó por lo más esencial: alimentar bien a los estudiantes.

“Todos los jóvenes tienen que llevar y consumir alimentos saludables. Por ahí empezamos la educación alimenticia”, explica con orgullosa convicción.

Lo que inició como una necesidad se convirtió en un proyecto que hoy impulsa a decenas de adolescentes a creer en su futuro.

La historia de Rocío Anguiano también nace de un sueño, pero sobre todo, del amor por su familia: tras años como promotora de ventas, decidió dar un giro a su vida y crear cojines artesanales que brindan comodidad a los hogares guanajuatenses.

“Es muy bonito porque es un negocio familiar. Mi esposo los elabora, yo los vendo y mis hijos ayudan en lo que falta. Todo es artesanal, desde que cortamos la tela”.

Sus cojines ya están en tiendas como LUMIKA y han llegado a Querétaro, Irapuato, Celaya, Salamanca y León; lo que empezó en una mesa de trabajo familiar hoy adorna casas y conquista nuevos mercados.

“Yo invito a las mujeres que quieren emprender a que lo hagan, que no tengan miedo, al contrario, que ese miedo sea su impulso porque es muy bonito emprender”, dijo.

Las historias de estas mujeres, y de muchas más que caminan en silencio, demuestran que en Guanajuato las emprendedoras no esperan a que las oportunidades lleguen: las crean.

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