El frío no da tregua en la zona norte de León
El frío no da tregua en la colonia Real de las Joyas: desde que amanece hasta entrada la noche, los vecinos de esta zona al norte de León enfrentan temperaturas que calan hasta los huesos.
“La mera verdad se siente de la patada. En la mañana tiembla uno del frío, más o menos se calma como a las 12 o 1 de la tarde, y a las cinco vuelve con todo. En la noche es insoportable”, cuenta la señora Guadalupe León.
Con las manos heladas, Guadalupe, quien pese a sus problemas respiratorios, se levanta todos los días a las 4:00 de la mañana para abrir su tortillería a las 6:30.
“Todo el día está igual, yo no me quito el suéter hasta las 2 de la tarde, y otra vez a las cinco empieza el frío. Así cómo no se va a enfermar uno”, lamentó.
Las casas, muchas aún en obra negra o con techos de lámina, apenas logran contener el aire helado que recorre las calles.
“Esta colonia es de las más frías de León porque no está tan poblada. Aquí se siente más el viento”, aseguró la vecina.

A unos metros, Patricia López intenta sobrellevar una fuerte gripa que no la ha dejado en más de dos semanas. Entre toses y cobijas delgadas, contó que su economía no le alcanza para comprar más abrigo.
“Yo vivo en esa casa azul, pero la de mi mamá, que está más abajo, es todavía más fría. Allá paso el día con suéter y bufanda, y si me subo al cuartito me caliento un poquito más. Pero sí hay casas que son bien frías”, dijo.
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Por miedo a contagiar a su nieta de cuatro años, Patricia lleva días sin verla.
“Tengo una nietecita y ni me la traen porque aquí se siente más el frío que allá por Brisas. Les digo que no me la traigan, no vaya a enfermarse también”, comentó con tristeza.
El panorama se complica cuando cae la madrugada, pues muchos vecinos deben salir de sus casas para usar los baños o tomas comunitarias.
“A veces saco al niño al baño y parece que abrimos el refrigerador. Es muchísimo frío”, relató Patricia.
Así transcurren los días en Real de las Joyas, en lo alto de la ciudad, donde sus habitantes resisten temperaturas que descienden hasta los cero grados centígrados, con la esperanza de que la primavera llegue pronto a calentar sus hogares.
