El éxodo migrante: entre la pausa y la incertidumbre
Durante el último año y medio, Guanajuato ha sido escenario de un fenómeno migratorio que, aunque ahora parece haber disminuido, sigue dejando huella en la región.
Miles de personas provenientes de diversas partes del mundo, aferradas al lomo de “La Bestia”, han cruzado las vías férreas del estado rumbo a la frontera norte. Sin embargo, el paisaje ha cambiado: los vagones que antes estaban repletos ahora lucen vacíos.
La disminución del flujo migrante no significa su desaparición. Lilia Sánchez, coordinadora de comunicación de Amigos del Tren A.C. en Irapuato, relata el impacto de este fenómeno: “La segunda mitad del 2023 hubo un éxodo masivo. La mayoría de los migrantes venían de Venezuela. Veíamos caravanas compuestas por miles de personas”.
A pesar de las medidas tomadas en años recientes, muchas personas han quedado estacionadas en lugares como las vías del tren en Irapuato, esperando resolver sus destinos. Según Sánchez, “Aquí por Irapuato llegaban a pasar grupos de hasta 500 a 600 personas. En alguna ocasión llegamos a atender hasta 6,000 migrantes”.
El éxodo venezolano parece haberse detenido debido a las políticas migratorias implementadas por el expresidente Donald Trump, pero los retos persisten. Algunos migrantes están buscando regularizarse en México, mientras otros esperan vuelos humanitarios para regresar de manera segura a sus países de origen. “El 50% quiere regularizarse aquí y el otro 50% está esperando los vuelos humanitarios”, explica Sánchez.
Aunque el flujo ha disminuido, la migración no se detiene completamente. Según datos recopilados por Amigos del Tren A.C., desde el 2011 este fenómeno ha mantenido una tendencia al alza. Actualmente, las cifras diarias superan con creces los promedios de años anteriores, con hasta 200 personas diarias llegando a la región. Sánchez menciona que las nacionalidades son variadas: “La mayoría vienen de Guatemala y Honduras, pero también recibimos personas de África, España, Japón y China”.
A pesar de la pausa aparente, el éxodo sigue siendo un reflejo de las complejas dinámicas sociales y políticas que impulsan a miles de personas en busca de una vida mejor.
Por Jorge Rodríguez.