Duelos del antojo: dulces chinos llegan a León, pero las cocadas y obleas dan batalla

Dulces asiáticos invaden el centro de León, pero las obleas con cajeta y los cacahuates con chile siguen siendo los reyes del antojo
Foto: Cortesía

Por: Patricia Robles.

Las calles del centro de León, conocidas por su bullicio comercial y su diversidad de productos, han sumado en los últimos años un nuevo protagonista: los dulces asiáticos.

Tiendas de importación, mayormente de origen chino, han comenzado a ofrecer una variedad de golosinas con empaques coloridos, sabores exóticos y nombres desconocidos que despiertan la curiosidad de quienes pasean entre sus pasillos.

Aunque los dulces asiáticos han ganado espacio en los anaqueles del centro de León, la dulcería mexicana sigue siendo la reina del antojo popular. Porque al final, ni las gomitas japonesas ni los snacks coreanos pueden competir con el sabor de una oblea de cajeta o unos cacahuates con chile bien servidos”.

En León, la mayoría coincide en que, aunque es interesante probar productos nuevos como los pepero japoneses, las gomitas enchiladas o las obleas de sabores que se venden en tiendas de importación china, el verdadero antojo sigue estando en las cocadas, los cacahuates con chile, las obleas con cajeta y los dulces con tamarindo. Para ellos, el sabor, la intensidad y la variedad de los dulces mexicanos no tiene comparación.

Christian Rodríguez, joven consumidor leonés, opina que aunque los dulces chinos son interesantes, no tienen el mismo arraigo ni el sabor de los nacionales. “Me parecen de buen precio, pero en cuestión de sabor, sí son más ricos los mexicanos. Creo que lo de los chinos es una moda que va a subir y bajar, pero los de aquí siempre van a estar”, comentó.

Javier Dávila también los ha probado, pero asegura que no le llegan al sabor mexicano. “Quieren igualar nuestros dulces, pero tenemos ingredientes como el tamarindo o el picante que ellos tratan de copiar, sin éxito. Ningún otro país le gana a México en dulces”, afirma.

Para Gisela Ramírez, la diferencia está en el paladar. “Los dulces chinos son muy dulces, como que les falta ese juego de sabores que tienen los nuestros. A mí me gusta que piquen, que tengan esa explosión. Los chinos son planos”.

Mientras los dulces asiáticos siguen ganando espacio, los dulces tradicionales no ceden terreno. Su mezcla de sabor, identidad y nostalgia los mantiene vigentes. Porque, como dicen muchos leoneses, “las cocadas y las obleas no se cambian por nada”.

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