Bobby Lee, una leyenda de la lucha libre y el primer quiropráctico de León
Una lesión en la quinta vértebra cervical provocó que Carlos Alvarado González, mejor conocido como “Bobby Lee”, pasara de ser uno de los luchadores mexicanos más destacados por su técnica depurada y valentía en el ring, a convertirse en el primer quiropráctico de su natal León, Guanajuato, término que ni siquiera existía para los locales.
“Yo te podría decir, apostar, que es la primera clínica, más por pláticas de mi papá y revisando otras clínicas que son más nuevas. En el ámbito del quiropráctico mi papá empezó por el 84 u 85 atendiendo pacientes, primero en Comanjilla, luego en el Centro por la calle Paz, después en la colonia Echeveste, y aquí en este lugar migramos entre el 91 y principios del 92”, compartió su hijo Carlos Alberto Alvarado Juárez.
Fue una plancha mal ejecutada la que le provocó dolor, entumecimiento, hormigueo y hasta debilidad en los brazos, hombros y manos, limitando su condición para seguir luchando, teniendo que buscar alternativas para recuperarse y seguir con su pasión en el cuadrilátero.

“Un día un señor le dijo, ‘te voy a mandar a Japón’ con la condición de que allá luches, pero también te rehabilites, entonces él estando allá, estudió en una clínica en Japón. Y que yo decía ‘papá eso no existe’ porque como hijo también lo interrogas, pero ya investigando todavía está vigente esa escuela y existe en Madrid y Japón y que dan clases de lo que es masaje thai y shiatsu, pero realmente es quiropráctica”, dijo.
Luego de años de rehabilitación y capacitaciones, en el año de 1992, Bobby Lee recibió su título como quiropráctico, que, a decir verdad, no valió de mucho para los locales, quienes en un inicio lo tacharon de “huesero, charlatán”.
Con el paso del tiempo, y la insistencia de mantener en pie su clínica, aprovechó la fama de su nombre para atraer clientes y personajes reconocidos como: Carlos Salinas de Gortari, Tito Etcheverry, Carlos Hermosillo, Lupillo Castañeda, entre muchos otros.
“Yo me acuerdo que en el 98 a 2000 que veo fotos aquí, eran filas y filas porque realmente mi papá aprovechó su fama de luchador, que fue Presidente de la Comisión de Lucha Libre, entonces él siempre supo trabajar todo en conjunto. Cuando se dedica de lleno a esto en el 91 para acá eran filas, y como el pionero, decían si lo llamaban charlatán”, explicó.
Fue el tiempo que personas comenzaron a tener interés de aprender sus conocimientos, por lo que se aventuró a dar clases privadas, los primeros, Pablo y Alfonso, sus hermanos; así como a su compadre, Gregorio Alvarado, quien en la actualidad sigue vigente en la ciudad, con su consultorio en la calle Hilario Medina.
“Después hubo problemas con los típicos doctores que decían, ¿cómo él va a poder más que yo?, contra los intereses también porque un quiropráctico, así como un fisioterapeuta, puede evitar una operación, entonces ya estás yendo contra el interés hablando en temas ya más grandes”, compartió.
Pero sus conocimientos tenían que llegar hasta su único hijo, Carlos Alberto Alvarado Juárez, quien, desde pequeño, acompañó a su padre en funciones, peleas, inicios de su profesión e incluso, hasta su muerte a los 70 años en el año 2020.
“Cuando empiezo a tratar a un paciente que te dice, ‘gracias’ o empieza a llorar, ya entiendes lo que es, porque el agradecimiento se siente genial, ahí parándose de la cama y es cuando empiezas a valorar lo que este trabajo es, y mi papá no me podía explicar esa parte porque él me decía, tú lo tienes que vivir”, señaló.
Actualmente el Centro Quiropráctico y Fisioterapia Bobby Lee se encuentra desde 1992 en calle Mayas 107, colonia Las Bugambilias y es atendido por Carlos, su hijo, quien luego de la muerte de su padre notó una disminución considerable de pacientes, sin embargo, prevalece el interés por que el nombre de Bobby Lee y sus conocimientos perduren para las nuevas generaciones.
