3 consejos para reducir tus gastos estudiantiles
Reducir los gastos estudiantiles es posible al implementar medidas como las siguientes.
Aprender a cocinar
Si alguien prepara sus propias comidas puede evitar gastos asociados a comer fuera de casa, establece el College for North Carolina. Ver recetas en línea o llamar a algún familiar para que comparta sus preparaciones son maneras de aprender.
Hacer el doble de comida permite congelar lo restante en porciones individuales para recalentarlas cuando sea necesario y así conseguir una comida casera en instantes. Algunas escuelas incluso tienen microondas para tal fin en sus comedores.
Al usar apps como Cheaf también es viable ahorrar porque se dedican a ofrecer platillos excedentes de panaderías, restaurantes y otros negocios con el fin de que alguien los compre en lugar de que sean desperdiciados, indica la Universidad de Tecnología Sydney.
Comprar productos de segunda mano
Adquirir artículos de segunda mano es una grandiosa idea para ahorrar dinero porque sus precios suelen ser mucho más baratos que los nuevos, de acuerdo con QS Quacquarelli Symonds, organización conocida por sus rankings universitarios.
Un ejemplo son los libros de texto: al principio del ciclo escolar vale la pena buscar ejemplares usados en línea o entre conocidos. Una vez finalizado, es posible venderlos para recuperar algo de dinero, señala PNC Personal Banking.
Otra opción es hacer trueques: cambiar algo en desuso por otra cosa que de verdad se necesite, plantea Aliat Universidades. En el caso de los libros, en lugar de comprar el que se usará el próximo semestre, se podría proponer cambiarlo por algo a un estudiante quien ya lo haya ocupado.
Utilizar servicios escolares
Aprovechar los recursos que ofrecen las escuelas es una vía para ahorrar dinero, sostiene BBVA, que ejemplifica este consejo con las bibliotecas. Al visitarlas se evita la compra de libros porque ahí están disponibles para consulta. Además, suelen contar con acceso a artículos académicos y libros electrónicos.
Una idea más es ejercitarse en el gimnasio o en las instalaciones deportivas de las casas de estudio. Si no son gratuitos, al menos ofrecen precios más competitivos a sus estudiantes en comparación con alternativas privadas, indica la Universidad de Tecnología Sidney. De igual forma, alimentarse en los comedores escolares, añade PNC.
También se puede sacar provecho a los descuentos exclusivos que brindan empresas al estudiantado de ciertas casas de estudio. Asimismo, existen promociones en general para quienes están estudiando. Por ejemplo: en cines y museos.