Nancy, la paramédica que pasa la Navidad salvando vidas

Mientras muchos celebran en familia, paramédicos como Nancy Díaz trabajan en Nochebuena con una sola misión: salvar vidas.

“Si escogimos ser paramédicos es porque nos nace hacerlo con todo el corazón”. Así lo expresó Nancy Díaz, técnico en urgencias médicas de la Coordinación Municipal de Protección Civil en Silao, mientras se prepara para una jornada más de trabajo en plena Nochebuena.

Mientras muchas familias se reúnen para celebrar la Navidad, Nancy cambia los abrazos y la cena familiar por un uniforme, una ambulancia y la incertidumbre de no saber qué emergencia atenderá en las próximas horas. Desde hace cinco años, forma parte del personal que permanece en guardia durante las fechas más significativas del año, con un solo objetivo: salvar vidas.

Su vocación nació desde muy pequeña. Vivir cerca de la central de bomberos despertó en ella una curiosidad constante por las sirenas y el trabajo que se realizaba detrás de los trajes y camiones de emergencia. “Desde muy niña escuchaba los camiones y me llenaba de intriga saber qué hacían. Era un sueño y hoy creo que sí lo estoy viviendo”, compartió.


El lado emocional de la emergencia

Aunque reconoció que aún tiene metas por alcanzar, como profesionalizarse más como paramédico y adentrarse en la medicina, Nancy aseguró que esta labor le ha dejado grandes aprendizajes, pero también retos emocionales importantes. “Vemos reflejados a nuestros padres, hijos o hermanos en cada persona que atendemos. No enlazarse emocionalmente es complicado, pero es necesario para cuidar nuestra salud mental”, explicó.

A lo largo de su trayectoria ha enfrentado escenas difíciles: niños que pierden la vida en accidentes, adultos mayores que fallecen en sus hogares y pacientes que no logran sobrevivir, pese a los esfuerzos médicos. Cada caso deja huella, pero también refuerza la enorme responsabilidad de tener vidas en sus manos.


Navidad en guardia

Trabajar un 24 de diciembre no es sencillo. Nancy reconoció que la ausencia en casa pesa, sobre todo en una fecha que simboliza unión familiar. “Uno deja compromisos y celebraciones, pero sabemos que la responsabilidad va más allá, porque las personas que atendemos también son parte de una familia”, afirmó.

Durante la Nochebuena, la actividad no se detiene. Desde temprano aumentan los accidentes por las prisas; por la noche, el consumo de alcohol y el uso de pirotecnia incrementan los llamados por choques, incendios y personas lesionadas. “Son turnos muy movidos, prácticamente no dormimos y estamos atentos las 24 horas”, señaló.

Pese al cansancio y los riesgos, hay momentos que reafirman su vocación. El año pasado, durante un servicio en Nochebuena, atendieron a un motociclista que sufrió un paro cardiorrespiratorio. “Pudimos sacarlo del paro en el hospital y hoy sigue con vida. Después de todo lo que uno sacrifica, eso es lo más grato”, recordó.

El mayor reconocimiento llega cuando las personas regresan a agradecer, cuando las familias buscan a quienes atendieron a sus seres queridos y cuando llegan mensajes pasada la medianoche deseándole una feliz Navidad.

Para quienes también trabajarán durante estas fechas, Nancy envía un mensaje claro: “Disfruten lo que están haciendo. Esta labor la escogimos nosotros. Los pacientes no nos escogen, pero sí elegimos estar aquí, y hay que hacerlo con todo el corazón”.

Mientras la ciudad celebra, Nancy permanece en guardia, porque para ella, salvar una vida también es una forma de celebrar la Navidad.

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