Mundial 2026: Así se vivió la fiebre futbolera desde la Plaza Expiatorio en León
México es sede del Mundial 2026, pero León no se quedó atrás: con una pantalla gigante para ver los partidos en la Plaza Expiatorio, la fiebre futbolera se vivió a flor de piel.
Desde las nueve de la mañana muchos aficionados ya estaban listos afuera de la Mega Fan Zone: con su playera de la Selección Mexicana, mucha emoción y una pizca de bloqueador.
“Mira, con bloqueador en los brazos y en la cara, ya bien desayunadita y bien hidratada”, compartió Silvia Pérez lista para ver la inauguración.
El acceso gratuito al lugar no fue hasta las diez de la mañana, pero la espera no se hizo larga, desde la fila que rodeaba a todo el templo, los leoneses con cornetas, banderas, matracas y porras ya iban calentando motores.
“¡Viva México! ¡Viva la Selección!”, gritaban.

Dio la hora y miles de aficionados entraron al recinto, aunque muchos tomaron asiento, otros siguieron con la fiesta, cantando, bailando y ambientando con animadores en zancos.
Dieron las once y media, justo cuando la inauguración del Mundial tomaba lugar en el Estadio Azteca de Ciudad de México, mientras que en León se vivía de manera simultanea: al ritmo de Maná, J Balvin y Shakira las sillas del lugar quedaron de adorno, pues todos se levantaron para disfrutar del momento con sus mejores pasos.
De nuevo, llegó la calma… o algo así, en la hora y media que tardó para iniciar el juego, mas familias leonesas siguieron con la fiesta: gritos, aplausos, cornetas y canciones con un grupo de mariachi, ensordecieron a todo el centro de León.
Salió la bandera mexicana en la sede del mundial y la gente se volvió loca, todos los leoneses que cargaron con su bandera de México la levantaron al mismo tiempo que en Ciudad de México la beneraban.
“¡México! ¡México! ¡México!”, gritaban al unísono chicos y grandes.

¡Por fin! Ahora sí lo bueno llegó, dieron la una de la tarde y empezó la emoción, ya había iniciado el torneo y los leoneses fueron testigos de ello: cantando el himno nacional a todo pulmón y con una pasión inquebrantable.
Y a solo 15 minutos de haber iniciado el partido, México anotó su primer gol y León retumbó: unos se abrazaron para celebrar, otros comenzaron a gritar, había algunos que se arrodillaron aliviados.
El partido se volvió cardiaco, cada minuto, cada segundo era decisivo, pero todo valió la pena, en donde familias completas pudieron disfrutar de un evento histórico para México y el mundo, todo desde el Expiatorio.
