‘Milo’ el zopilote amigable que adoptó el Parque México como su hogar
A principios de este 2026, un visitante inesperado transformó por completo la rutina del Parque México, un espacio verde ubicado en la colonia León Moderno de León, Guanajuato. Se trata de Milo, un ejemplar de zopilote negro (Coragyps atratus) que rompió los estigmas de timidez y misterio asociados a su especie para convertirse en la “mascota oficial” y el habitante más querido del lugar.
A diferencia de lo que dicta el comportamiento común en la vida silvestre, Milo convive diariamente de manera pacífica con los niños, deportistas y mascotas que acuden al parque, mostrando una notable inteligencia y un carácter sumamente dócil.

A diferencia de lo que dicta el comportamiento común en la vida silvestre, Milo convive diariamente de manera pacífica con niños, deportistas y mascotas.
Foto: Jorge Rodríguez
Un refugio frente a la mancha urbana
La presencia de aves silvestres en entornos habitados responde a dinámicas de adaptabilidad que se repiten cada vez más en las grandes urbes. Los usuarios habituales del parque asocian la llegada de Milo al acelerado crecimiento del concreto en la región.”Pues yo digo que por toda la urbanización que se está extendiendo no tienen para dónde jalar y aquí, como se le cuida, está muy a gusto aquí”, comenta Beatriz, usuaria del Parque México.
La especie es científicamente reconocida por sus hábitos gregarios, su estrecha estructura familiar y una capacidad cognitiva que le permite reconocer rostros y acostumbrarse a rutinas humanas si se asocia con fuentes de alimento seguras y libres de agresión. Para quienes recorren el parque a temprana hora, la presencia de Milo ya es una constante indispensable.
“Yo vengo a correr como tres o cuatro veces por semana, y todas las mañanas aquí nos encontramos acompañándonos”, relata José Manuel García, usuario del Parque México. Al principio, la interacción generaba asombro: “Fue curioso porque también pensamos que se había perdido o que le habían dejado por aquí. Pero ya cuando vimos que es muy amigable y que permite que nos acerquemos, la verdad ha sido una atracción más, algo que le da más vida al parque“.
Esta fascinación no solo permea entre los adultos y deportistas, sino también en las nuevas generaciones que asisten al parque. Para Gerónimo, un pequeño usuario de 9 años que disfruta de recorrer el lugar en su bicicleta, toparse con este ejemplar es siempre el mejor momento del día. “Es un ave muy hermosa”, comenta entusiasmado el menor, quien añade que considera algo “fantástico poder estar cerca de un ave así”, rompiendo con la inocencia propia de su edad cualquier prejuicio histórico hacia estos animales.

Milo, un ejemplar de zopilote negro (Coragyps atratus), llegó a principios de 2026 al Parque México, en la colonia León Moderno.
Foto: Jorge Rodríguez
Comunidad asume su cuidado
El zopilote negro ejerce una labor fundamental como limpiador de los ecosistemas urbanos al consumir residuos orgánicos. Sin embargo, al haber disuelto la “barrera del miedo” en este punto de León, la propia comunidad ha tomado la responsabilidad de velar por su nutrición y bienestar integral.
Es común observar a los visitantes portando bolsas con porciones de alimento crudo para entregárselas de manera directa en el suelo. “Sí, lo cuidan y le traen comida, la carne cruda”, confirma Beatriz sobre los cuidados comunitarios que el ave recibe de forma voluntaria por parte de las personas que asisten al lugar.
Alerta ciudadana ante la delincuencia
A pesar del entorno armonioso que se vive durante las tardes y mañanas, la confianza desmedida de Milo hacia las personas lo ha expuesto a serias amenazas. Hace aproximadamente un mes, quienes frecuentan el parque encendieron los focos rojos tras detectar un intento de sustracción ilegal por parte de desconocidos.
Esta situación mantiene en constante alerta a los guardaparques y a los propios usuarios, quienes se han organizado para monitorear sus desplazamientos a lo largo del parque.”Se lo han querido llevar y entonces nos dijo la cuidadora que tenemos que echarles un ojo para que no se lo lleven. Que si sabíamos de alguien que se lo quisiera llevar, entonces que les avisáramos. Pero ellos están hasta allá y el zopilote anda hasta acá, pues está difícil“, advierte Beatriz respecto al reto de vigilar todo el perímetro, el cual se extiende desde el Malecón del Río hasta el Boulevard Tepeyac.
Cabe destacar que, en el marco jurídico nacional, toda la fauna silvestre nativa se encuentra protegida por la Ley General de Vida Silvestre. Capturar, retener o traficar con un ejemplar sin las debidas autorizaciones federales constituye un delito ambiental regulado por el Artículo 420 del Código Penal Federal, con penas que van de 1 a 9 años de prisión, además de severas multas económicas.
Ante este escenario, la comunidad de usuarios del Parque México hace un llamado enérgico a todos los visitantes a disfrutar de este espacio con civismo y máximo respeto hacia el ave. Exhortan a la ciudadanía a mantenerse vigilante y a reportar de forma inmediata ante las líneas de emergencia policiales o directamente a la PROFEPA cualquier conducta sospechosa, intento de maltrato o de captura, asegurando que Milo siga volando libre y seguro en el entorno que eligió como su hogar.

La fauna silvestre nativa está protegida por la Ley General de Vida Silvestre; capturarla o traficar con ella es un delito ambiental.
Foto: Jorge Rodríguez