“Mi panza está verde por los químicos”: Don Alberto, el curtidor que resiste a la muerte del cuero en León
La desaparición de la industria de cuero en León significa un reto para quienes se han dedicado al corte de piel toda su vida: Don Alberto continúa con la panza verde tras resistirse a la muerte de su oficio.
Alberto Lara Solís, es un leonés que a lo largo de 40 años se ha dedicado a trabajar la piel, con manos rasposas, la panza verde por los químicos y un orgullo inquebrantable, platica a 4 Noticas el camino que ha recorrido en una industria que desaparece.
“Anteriormente a esto se dedicaba uno y ahorita pues ya es menos, hay veces que sí hay aquí y a veces no, uno tiene que esperar a lo que caiga, porque como le digo, antes habían muchas empresas, muchas curtidurías aquí y se las llevaron a otro lado”, revivió mientras jalaba el cuero de la máquina.
Desde los 15 años, cada día saliendo del colegio, Alberto acompañaba a su padre a la tenería en Barrio Arriba donde trabajaba como “jalador”, ahí, aprendió que el oficio no solo requiere habilidades físicas, sino pasión por su labor.

Cuero. Foto: Rebeca Senties
“Yo me arrimaba con mi papá y le preguntaba ‘¿qué vamos a hacer papá’. Póngase a cortar hilos, y luego cortar las orillas de las la piel”, narró con una sonrisa.
Mientras recordaba a su padre, Alberto no pudo evitar pensar en cómo lucía la colonia de Barrio Arriba de León en aquella época: las tenerías inundaban las calles, mientras que el aroma de la piel procesada se había convertido en el aire cotidiano de la ciudad.
“En este tramo de aquí se veía bastante movimiento”, dijo.
Oficio que se apaga en la actualidad
Ahora, el panorama es muy diferente, los comercios de otro tipo como estéticas, fonditas y venta de artículos varios opacan a los talleres en donde el material característico de León nace. Una situación que lo orilló a moverse entre empresas y aprender nuevos roles para encontrar trabajo.
“Yo estuve trabajando en curtidos Bengala, me corrieron de allá y me vine para este lado. Gracias a Dios soy bien recibido en donde quiera que me pare yo me llaman de otras empresas, pero yo estoy aquí bien con el patrón”, dijo.
Ahora, la curtiduría no solo se enfrenta a problemas como la competencia del sintético y el calzado chino, sino la falta de interés de las nuevas generaciones, quienes deciden abandonar una tradición que su futuro se ve incierto.

Cuero. Foto: Rebeca Senties

Cuero. Foto: Rebeca Senties