¿Qué tanto dependemos de las especies silvestres?

Una de cada cinco personas del mundo depende de especies silvestres para comer y generar ingresos, reportan expertos en biodiversidad
Foto: Agencia Reforma

Tonatiúh Rubín

Una de cada cinco personas del mundo depende de especies silvestres de algas, hongos y plantas para comer y generar ingresos. Sin embargo, están bajo amenaza por la aceleración de la crisis de biodiversidad a escala global.

Así lo señala un nueva informe de evaluación de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés), compuesta por 139 miembros gubernamentales, entre ellos el Gobierno de México.

Alrededor de 50 mil especies silvestres son usadas para cubrir las necesidades de miles de millones de personas. Más de 10 mil, por ejemplo, se utilizan como alimento humano.

“Desde el pescado que comemos hasta los medicamentos, los cosméticos, los objetos de decoración y las actividades recreativas, el uso de especies silvestres es más común de lo que la mayoría cree”, resaltó Marla R. Emery, copresidenta de la evaluación, en un comunicado.

Otro ejemplo es que dos mil 400 millones de personas ocupan madera como leña para cocinar e incluso los usos no extractivos son un gran negocio: la observación de aves es uno de los principales motivos para visitar áreas protegidas y generaba 600 mil millones de dólares en Estados Unidos antes de la pandemia del Covid-19, apunta el reporte.

A pesar de todas sus contribuciones para el bienestar humano, más de un millón de especies de animales y plantas corren el riesgo de extinguirse, situación que amenaza a las personas con menos ingresos, pues Emery destacó que el 70 por ciento de los más pobres del planeta dependen directamente de los organismos silvestres.

“Y el uso insostenible, ilegal y no regulado es gran parte del problema. Por ejemplo, el tráfico ilegal de especies silvestres es un negocio de 23 mil millones de dólares anuales que llena los profundos bolsillos de unos pocos individuos sin escrúpulos“, denunció Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Ven riesgos en pesca y tala

Se crearon cinco categorías generales de uso de especies silvestres para el informe: pesca, recolección, tala, captura de animales terrestres y prácticas no extractivas, como la observación.

Otro copresidente de la evaluación, Jean-Marc Fromentin, tomó a la pesca como ejemplo sobre las variaciones en cuanto a qué tan sostenibles son dichos usos: el 34 por ciento de las poblaciones de peces marinos silvestre están sobreexplotadas y el otro 66 por ciento se pesca de forma sostenible.

Gracias a una sólida gestión pesquera se logró reponer la población del atún rojo del Atlántico, pero muchas pesquerías a pequeña escala en las costas son insostenibles o parcialmente sostenibles en Asia, América Latina y Europa.

La evaluación también indica que la supervivencia de casi el 12 por ciento de las especies silvestres de árboles está en riesgo por la tala insostenible, mientras que prácticas no sostenibles de recolección son una amenaza para varios grupos de plantas, como los cactus y las orquídeas.

La IPBES examinó varios posibles escenarios futuros del uso de especies silvestres. Así determinó que es probable que el cambio climático, el aumento de la demanda y los avances tecnológicos se conviertan en desafíos para su utilización sostenible porque incrementarán la eficiencia de múltiples prácticas extractivas.

“El uso sustentable puede proveer un fuerte incentivo para la conservación y vivir en armonía con la naturaleza”, enfatizó Andersen.

A menudo se compara a la IPBES como “el IPCC de la biodiversidad” por la similitud de sus actividades. Este informe de evaluación es el resultado de cuatro años de trabajo a cargo de 85 expertos y 200 colaboradores. En total, consultaron más de seis mil 200 fuentes y el resumen del documento recibió el visto bueno de sus 139 miembros.

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