Más que una pintura: el profundo significado y los milagros detrás de la Virgen de la Luz, la protectora de León

La Virgen de la Luz, patrona de León, representa mucho más que una imagen religiosa.
Foto: Especial

La imagen de la Madre Santísima de la Luz no es una simple pintura, es un símbolo que refleja: esperanza y refugio para todos los que creen en su intercesión.

“Efectivamente los leoneses tenemos siempre en deuda con ella por todo lo que ha hecho y todo lo que nos ha alcanzado con su intercesión, desde chicos a grandes, todos le debemos mucho por su ayuda. Porque el progreso espiritual se debe a ella. León es la parte más católica de México y con un catolicismo muy tradicional y muy solido de una fe incontratable”, compartió, Carlos Muñoz Hernández, vicario judicial en la Arquidiócesis y Párroco del Divino Redentor.

El 2 de julio de 1732, tras un sorteo realizado tres veces de forma consecutivas, entre casas jesuitas, la entonces Villa de León resultó elegida. Este acontecimiento fue interpretado como la señal definitiva para que se convirtiera en la actual patrona de la ciudad.

“Por ella tendrían acceso, los pecadores, a una conversión profunda y sincera para que entonces encendidos sus corazones por la conversión, pudieran a hora sí, no solo salvarse, sino entrar en una relación profunda con Dios bajo el cuidado de la santísima virgen”, señaló.

La historia señala que en 1722 en Palermo, Italia, un pintor intentó plasmar la visión de la Virgen encomendada por el jesuita, Juan Antonio Genovesi, pero no resultó. Al ver que la pintura no coincidía con la aparición, la misma Virgen se le apareció por segunda vez a una mujer vidente, a quien le indicó, quería ser pintada exactamente como ella se mostraba.

Según los relatos, la Virgen guio místicamente el pincel del pintor en turno para que se lograra el retrato idéntico, considerándose así por los presentes como una imagen con la autoría de la Madre Santísima.

¿Qué reflejan los elementos que componen la pintura de la Virgen de la Luz?

La devoción a la Virgen refleja un profundo significado espiritual para todos los católicos, al considerarla como “la luz divina y el camino del amor para llegar a Dios”, siendo cada elemento que compone su imagen, un símbolo de conexión.

La obra simboliza a la Virgen como un refugio. En su brazo izquierdo carga al Niño Jesús que se presenta como la luz personificada; que al verlo extraer un corazón de la canasta, se interpreta como que: “reclama ser el centro de la existencia humana”.

Esa cercanía se refleja en la figura del alma rescatada. Representada por un joven al que María sostiene con firmeza, este hecho refleja que, incluso frente al abismo, nunca estamos solos.

Su confianza se reafirma con la corona real, que la distingue como Reina del Cielo, aunque siempre como una madre terrenal, preocupada por el más pequeño de sus hijos.

Elementos clave como el aura, simboliza una explosión de luz dorada, que actúa como un faro que ahuyenta las tinieblas y el miedo. Mientras que los ángeles y querubines, celebran el banquete celestial cada vez que un alma decide volver al camino del amor.

Lo más representativo dentro de la pintura es la Canasta de Corazones, que destaca el “nido de esperanza” donde el Niño Dios elige, uno a uno, a quienes anhelan ser amados por Él. Y por el otro lado, el Dragón, que se vuelve pequeño e impotente ante el brazo fuerte y protector de la Virgen.

“Si lo entienden en su corazón, la catedral se considera como un suntuario, porque son muchos los fieles que reciben constantemente favores de ella, todo el tiempo reciben favores. Por eso como patrona como intercesora en el cielo es excelente, la gente tiene mucho agradeciendo y el significado de la imagen estoy seguro de que lo considera mucho en ese sentido: somos pecadores, venimos a tu santuario a que nos ayudes a ser fieles a Cristo“ finalizó.

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