Los ‘Cueritos del Güero’, una tradición en una bolsita de plástico
En León existe un antojo que no se sirve en plato ni en cono, sino en una sencilla bolsa de plástico que guarda más de 60 años de historia y sabor: los famosos “Cueritos del Güero”, un ícono del barrio de Peñitas que se ubica en colonia Peñitas, de la calle Verónica y que ha conquistado a generaciones con su frescura y sazón inconfundible.

El negocio nació gracias a la creatividad de Alfredo Zárate, originario de Guadalajara, Jalisco, quien hace más de medio siglo trajo a León la idea de vender cueritos preparados en bolsa, convirtiéndose en pionero de este estilo que rápidamente se ganó el cariño popular.
Con el paso del tiempo, la receta y la tradición pasaron a manos de su hijo, Juan Zárate, quien dirigió el carrito durante tres décadas. Desde hace cinco años, la responsabilidad de mantener vivo este legado recae en Gerardo Ortega, su yerno, quien continúa atendiendo detrás del carrito con el mismo orgullo y sabor que caracteriza a la familia.
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“Esta es una receta propia que lleva cuerito y pata con vinagre natural, sin conservadores. Es un alimento que se cuece un día para que al siguiente se coma fresco”, relató Gerardo mientras despachaba a los clientes que, sin importar la hora, forman largas filas para alcanzar una bolsita.

El secreto está en la frescura y en la forma de servirlo. Cada bolsa contiene dos trozos de pata, cueritos, jitomate, cebolla y limón, coronados con una salsa casera que se ha vuelto la favorita de los leoneses.
“Tiene un sabor saladito, sin olor fuerte, como carnita natural recién cocida; la pata es flojita, como esponjosa, no dura. Y lo mejor es el toque de la salsa, que es lo que enamora a la gente”, detalló Gerardo.
A diario, la familia prepara alrededor de 200 piezas de pata, tres cubetas de cueritos y hasta cuatro litros de salsa, lista para acompañar las más de 200 bolsitas que se venden diariamente entre la 1 y las 4 de la tarde. La mayoría de los clientes prefiere llevarlas, lo que dio origen a la tradición de servirlas en bolsa.
“Pocos se quedan a comer aquí; la mayoría se la lleva, y por eso la bolsita es más práctica. Así les puedo dar la verdura y la salsa aparte para que lo preparen a su gusto”, explicó.
Aunque la receta proviene de Jesús María, Jalisco, en León se adoptó y se convirtió en parte de la memoria colectiva. Actualmente, los Cueritos del Güero son más que un antojo: representan una tradición familiar que ha sobrevivido a las altas y bajas del negocio.
“Es un trabajo muy bendecido, muy humilde, y le agradezco mucho a mis suegros, sobre todo porque ellos me enseñaron a hacer esto. Me dejaron la herencia del trabajo y el carrito con el que empezaron, y yo voy a seguir echándole ganas”, concluyó Gerardo.