Los 70, la mejor época de nuestro tenis.

Después de la década de los 70, se acabó la cantera de nuestro tenis. Hoy, somos excelentes anfitriones pero no hay desarrollo de nuestros jugadores.

Monterrey, Los Cabos, Acapulco y otras ciudades del país con torneos de la ATP y WTA, se han convertido en brillantes anfitriones del tenis mundial.

Destacan por su organización y el trato siempre de primera para las estrellas que acuden.

Sin embargo esta estructura poco o de nada ha servido para beneficiar a nuestro tenis hacia adentro.

Desde aquel Torneo de Maestritos de una firma refresquera, a mediados de los años 70, no se ha repetido la posibilidad de formar una cantera.

Fueron los tiempos de Raúl Ramírez, Joaquín Loyo Mayo, Marcelo Lara, Javier Ordaz y otros que estaban ranqueados dentro de los 100 primeros del mundo.

Ramírez, el mejor de todos, con un cuarto lugar mundial en singles, se llevaba las palmas como anfitrión de las mejores raquetas de entonces.

Visitaron nuestro país, John Mc Enroe, Vitas Gerulaitis, Guillermo Vilas, Brian Gotfried, Jimmy Connors, Manolo Santana, el veterano Rod Laver, Bjorn Borg, entre otros.

Presidía la Federación Mexicana de Tenis, Jean Marie Lemaitre, a quien sus detractores criticaron su falta de visión más allá del “Maestritos”.

De aquella época en la que incluso se derrotó a Estados Unidos en Copa Davis, se rescata la efervescencia del entonces deporte blanco.

Años después se cayó en el bache, del que sólo unos cuantos garbanzos de a libra, hombres y mujeres, han podido sacar la casta.

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