Lo barato vende, pero no sabe igual: productos asiáticos desplazan al mexicano en mercados locales

En mercados, productos asiáticos ganan terreno por su menor precio frente a los mexicanos, aunque advierten pérdida de sabor y tradición
Foto: Especial.

En los pasillos del mercado, el origen de los alimentos se ha convertido en un tema clave para comerciantes y consumidores.

Chiles secos de Pakistán e India, canela asiática y verduras tradicionales de la cocina oriental conviven hoy con productos mexicanos, impulsados principalmente por una diferencia significativa en los precios.

Jorge de la Torre, comerciante con más de 35 años de experiencia y heredero de un negocio familiar con seis décadas de historia, explicó que gran parte de los chiles secos que se venden actualmente provienen de Asia.

“Lo que es el chile de árbol y el chile piquín viene de Pakistán y de la India. El de allá se vende más porque es más económico”, señaló.

Mientras el chile de árbol mexicano, originario de Yahualica, Jalisco, alcanza hasta los 180 pesos por kilo, el importado puede encontrarse entre 100 y 120 pesos, una diferencia de hasta 80 pesos, lo que lo vuelve más atractivo para taqueros, restaurantes y comercios.

Sin embargo, De la Torre aclaró que el sabor no es el mismo. “El de aquí es más sabroso, más agradable para nuestras comidas. El de allá es muy picoso, pero no tiene ese sabor tradicional”, afirmó.

Además de los chiles, productos como el nabo (rábano largo) y la chicoria o napa, con precios de hasta 80 pesos por pieza, tienen alta demanda entre comunidades asiáticas, principalmente chinas y coreanas.

“Es parte de su dieta, de su costumbre. Buscan esos productos porque no es tan común encontrarlos en otros lugares”, explicó el comerciante, quien también ofrece camote y jengibre.

Por su parte, María Domínguez comentó que frutas como la pera china han llegado como una novedad para el consumidor mexicano.

“El kilo está en 100 pesos, mientras que la pera de mantequilla está en 80. Son muy jugosas y dulces, un poquito más crujientes”, detalló.

Aunque su sabor ha sido bien recibido, reconoció que su consumo es menor. “Te puedo decir que la consume un 50% de la gente. La otra, la de mantequilla, se la lleva todo mundo”, señaló.

El fenómeno también se replica en productos como la canela, donde la diferencia de precios marca la decisión de compra. Mientras la canela mexicana puede costar hasta 500 pesos el kilo, el canelón asiático se vende entre 220 y 250 pesos.

“La canela china te pinta, pero no sabe igual. No tiene el mismo aroma ni sabor”, destacó Domínguez, quien agregó que aun así se vende “por el precio”.

Entre el ahorro y la tradición, los mercados reflejan una realidad económica que obliga al consumidor a elegir. Para los comerciantes, el reto está en mantener vivos los sabores mexicanos frente a una oferta extranjera más barata, pero con menor identidad gastronómica.

— No te pierdas