Las posadas navideñas entre la nostalgia y los dulces modernos
Con el arranque de la temporada de posadas, también regresan los recuerdos de aquellas celebraciones sencillas pero cargadas de significado: piñatas rellenas de colación, caña, naranja, cacahuates y galletas de animalitos.
Sin embargo, comerciantes advierten que esta tradición ya no es la favorita de las nuevas generaciones.
Marta Alicia Barajas, comerciante con más de 35 años de experiencia en el Mercado Carro Verde, recordó que antes las posadas no incluían dulces envueltos ni chocolates.

“Todo era colación fina, el relleno tradicional que casi ya no existe. Nosotros todavía lo trabajamos porque es un dulce de antes, pero ya no es común”, explicó.
Además, compartió que en su infancia la piñata contenía únicamente productos naturales y dulces tradicionales, algo que hoy resulta extraño para muchos niños.
“Ahora les enseñas estos dulces y te preguntan qué es eso. Si se los das en una posada, no se los comen”, señaló.
De acuerdo con la comerciante, la venta de dulces tradicionales ha caído hasta en un 70 por ciento, y actualmente son las personas adultas quienes los compran, más por nostalgia que para repartirlos en posadas.
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“Los llevan como un dulce después de la comida, como recuerdo. Ya no se consumen para los bolos”, agregó.
En contraste, los bolos actuales están dominados por paletas, chocolates, bombones y dulces industrializados, productos que de acuerdo con los comerciantes tienen mayor demanda entre los niños.
No obstante, hay quienes se resisten a dejar atrás las tradiciones. Silvia Jaime, también comerciante del Mercado Carro Verde, aseguró que las posadas tradicionales aún sobreviven, sobre todo en entornos familiares y comunitarios.
“Todavía hay caña, galletitas de animalitos, ponche y cacahuates. No se nos deben olvidar estas tradiciones, no necesitan hacer una posada grande, con una familiar es suficiente”, expresó.
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Reconoce que algunas familias optan por dulces modernos por practicidad, pero insiste en que los colores y sabores tradicionales son parte esencial del espíritu navideño.
“No hay como los dulces mexicanos para que se vea que es Navidad, que es tradición”, afirmó.
Las posadas hoy se encuentran entre dos mundos: el recuerdo de una Navidad sencilla que muchos adultos añoran y una celebración adaptada a los gustos actuales de la infancia.