Las gorditas de 2 kilos de Doña Martha conquistan León desde hace 35 años

Con manos de fuego y corazón de madre, Doña Martha convirtió su antojo gigante en el secreto mejor guardado de León

Doña Martha Valencia logró conquistar el corazón de al menos tres generaciones de leoneses en los últimos 35 años, ¿cómo? Con sus gorditas de guisados de 2 kilos.

“Tengo hasta fila porque toda la gente se viene a comprar las gordas”, expresó Doña Martha mientras desmenuzaba el queso.

En la calle Monte Carlo esquina con Hermosillo en la Colonia Killian I posa un puesto ambulante con lona naranja, ahí es la parada favorita de los trabajadores de Zona Piel para disfrutar de una deliciosa gordita de 2 kilos de puro sabor.

“A mi papá le gustaba mucho que yo le hiciera una “gorda tortilla”, así le decía, y aquí la gente lo empezó a ver y me decían ‘Hágamela más grande’ y se fueron dando más grandes hasta que se volvieron esos monstruos”, dijo mientras se alejaba del comal debido al calor.

La hija de Martha comienza a darle forma a un gran puño de masa de aproximadamente 30 centímetros, posteriormente la parte a la mitad y la rellena de mucho queso Oaxaca y la mete a freír; una vez que está dorada y crujiente, la sacan del aceite para el toque final: se le agrega 3 guisados y su precio es de 110 pesos.

“Yo hago todo, yo hago desde pelar una papa hasta pelar el tomate, así que no tengo a nadie que me ayude a guisar. Así que si un guisado sale mal es mi culpa”, dijo mientras se reía con su hermana.

Puedes pedir cualquier guisado: prensado, picadillo, bistec, papas, rajas, frijoles o huevo, pero su especialidad es el chicharrón duro y la deshebrada.

Doña Martha, desde hace 35 años, se levanta a las 5:30 de la mañana para preparar su puesto el cual abre de 9:00 de la mañana a las 3:30 de la tarde, y desde siempre ha sido la sensación en León, pero con el propósito en mente de ayudar a su hijo César Rafael.

“Yo tenía un niño chiquito, ahorita ya tiene 35 años, pero cuando él estaba chiquito le dio meningitis, entonces él seguido se me ponía enfermo y un día yo le dije a mi mamá ‘Yo necesito un trabajo donde yo tenga un trabajo diario”, comentó.

Desde hace 25 años comenzó con la gran idea de vender estas gorditas gigantes, pero aseguró que el éxito de su negocio es en realidad el cariño y las amistades que ha forjado durante las décadas.

“Le gusta mucho a la gente estar aquí conmigo”, expresó orgullosa de todo lo que ha logrado.

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