La soprano Margarita Godínez celebra seis décadas de trayectoria
Entre luces doradas, un vestido brillante y las primeras notas del “Ave María” que hicieron vibrar cada rincón del Teatro Manuel Doblado, la soprano leonesa Margarita Godínez celebró seis décadas de carrera artística en un concierto lleno de emoción, gratitud y memoria.
La velada, titulada “Eternamente gracias, 60 años de canto para ti”, reunió a un público que no dejó de aplaudir y que acompañó a la cantante en una de las noches más especiales de su vida.
“Cada canción que voy a cantar hoy tiene un significado, porque el amor es una cosa maravillosa”, expresó la cantante.
El concierto contó con la participación del maestro Jesús Guerrero Jaime, quien la ha acompañado desde su primer recital y en cada uno de sus aniversarios artísticos.
También se unieron la Coral Leonesa, dirigida por Guerrero, además de los pianistas Guillermo Pantoja y Horacio Matehuala, y de manera especial, sus nietos Emmanuel Ponce y Débora Díaz, quienes heredaron el talento musical de la soprano.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando Débora, también soprano, subió al escenario. En medio de luces rojas y un ambiente íntimo, interpretó una pieza en homenaje a su abuela que la hizo romper en llanto, desatando la ovación del público.
Margarita Godínez descubrió su voz desde niña. A los 17 años ya ofrecía conciertos de ópera y con el tiempo se consolidó como una de las voces más reconocidas de León.
Su talento no se limitó al canto: también incursionó en la pintura y la poesía, siendo parte del grupo cultural Oasis desde 1979, espacio que le ha permitido difundir las bellas artes en la ciudad por más de cuatro décadas.
En su trayectoria ha interpretado óperas como “Samson et Dalila” de Camille Saint-Saëns, “La Bohème” y “Tosca” de Giacomo Puccini, además de presentarse en escenarios como el Teatro Manuel Doblado, el Teatro María Grever, el Teatro Juárez en Guanajuato y el Teatro Juventino Rosas en Lagos de Moreno.
El talento de Margarita también se refleja en su nieto Emmanuel Ponce Díaz, quien, sin haber estudiado música formalmente, aprendió de su abuela el amor por el piano.
“Lo que él nos interpretó le salió del corazón”, compartió Margarita, orgullosa de ver cómo su legado artístico continúa en su familia.
Emmanuel interpretó la pieza “Virgo”, que cuenta la historia de un alma en un carrusel entre la vida, la pérdida y la esperanza.
Al escucharse las primeras notas de piano, el público quedó conmovido por la sensibilidad y la fuerza emocional de su interpretación.
Al piano, a cargo de Guillermo Pantoja, comenzaron también a sonar las primeras notas de “La vida en rosa”.
El escenario se tiñó de humo rosa, creando una atmósfera mágica en la que la voz de Margarita brilló con fuerza y dulzura.
Fue uno de los instantes más aplaudidos de la noche, donde la música y la puesta en escena se unieron para envolver al público en una ola de nostalgia y emoción.
La velada concluyó de la mejor manera: entre aplausos interminables, lágrimas de felicidad y muestras de admiración hacia una soprano que, después de seis décadas, sigue cantando con el mismo amor y entrega que la llevaron a descubrir su “voz de cristal”.