La secretaria que sobrevivió a la máquina de escribir revela por qué la tecnología nunca la reemplazará
Con 38 años de trayectoria profesional y 25 de ellos dentro de la Universidad La Salle Bajío, Esperanza Aranda Anguiano, secretaria de la Facultad de Derecho, aseguró que la tecnología ha transformado la profesión, pero que hay un elemento que ninguna herramienta podrá sustituir: el trato humano.
En el marco del Día de la Secretaria, 15 de julio, su camino profesional comenzó al concluir la preparatoria, cuando decidió incorporarse al mundo laboral antes de llegar a la universidad.
“Empecé hace 38 años. Hice una pausa cuando terminé mi preparatoria y empecé a trabajar. Fui auxiliar contable en algunas empresas del ramo del calzado y de la hotelería; después pasé como secretaria ejecutiva y tuve la fortuna de llegar aquí a la universidad hace 25 años”.
El servicio, la razón para permanecer
Más que una profesión administrativa, Esperanza consideró que su labor consiste en facilitar la comunicación entre estudiantes, docentes y directivos, convirtiéndose en el vínculo que permite el funcionamiento de la comunidad universitaria.
“Me gusta mucho servir y apoyar a las personas. Me gusta ser como el puente que facilita la comunicación para el buen funcionamiento de los procesos académicos y administrativos”.
Aunque en algún momento pensó estudiar Psicología, encontró en el trabajo secretarial la oportunidad de convivir diariamente con personas y atender sus necesidades.
“Me llamó mucho la psicología porque me gusta interactuar con las personas y llegar al fondo de sus necesidades. Me encontré con este trabajo tan lindo, donde tienes mucho contacto con estudiantes, maestros y directivos”.
Testigo de la evolución tecnológica
Durante su carrera vivió la transición de la máquina de escribir a las computadoras, un cambio que describió como uno de los mayores retos de su vida laboral.
“Me tocó la taquigrafía, la contabilidad con hojas tabulares y la máquina de escribir. La computadora fue un reto porque no había quien te capacitara; era pícale y apréndele”.
Las nuevas tecnologías facilitaron procesos que antes requerían una precisión absoluta.
“Ahora es más fácil corregir, centrar y justificar un texto. En la máquina de escribir tenías que concentrarte mucho para no equivocarte porque prácticamente no había margen de error”.
Adaptarse para seguir vigente
Después de casi cuatro décadas de experiencia, consideró que la clave para mantenerse vigente ha sido la capacitación permanente y la disposición para evolucionar junto con las nuevas generaciones.
“Aprendes que esta vida es una mejora continua. Tienes que ir a la par con las nuevas generaciones y prepararte constantemente porque debes estar al mismo nivel o arriba de las necesidades de tus usuarios”.
El mayor reconocimiento de su trayectoria ha sido ver egresar a múltiples generaciones de estudiantes y ganarse la confianza de docentes y directivos.
“Las experiencias más gratificantes son ver crecer tantas generaciones de estudiantes y tener la confianza y el reconocimiento de mis directivos, docentes y compañeros”.
La tecnología no reemplazará el trato humano
Aunque el avance de la automatización y la inteligencia tecnológica, Esperanza considera que las secretarias seguirán siendo indispensables.
“Siempre va a ser necesario el apoyo humano. Sí hay muchas herramientas, pero al final siempre tendrá que existir una persona que acompañe y atienda”.
Una profesión que considera su segunda familia
Tras dedicar gran parte de su vida a esta labor, Esperanza Aranda resumió su profesión como un proyecto de vida construido con compromiso, servicio y vocación.
“Procuro dar lo mejor de mí y poner ese valor agregado para invitar a las personas a que regresen, que se sientan en casa”.
“Significa mi otra familia; es como un matrimonio laboral donde tienes que tener amor, pasión y disposición. Es mi segunda casa y te puedo decir que es todo para mí”, concluyó.