La Pulga de León: un legado familiar
Comerciantes por tradición
“Hay familias completas que ya son comerciantes de nacimiento, siguieron lo de uno, hicimos una buena descendencia”, expresó Enrique Sánchez, uno de los comerciantes de la Pulga más antiguos.
De San Luis de la Paz a León
Don Enrique viene desde San Luis de la Paz, toda su vida se dedicó al comercio, específicamente en el ramo de la bonetería, pero en 1979 decidió probar suerte en la ciudad zapatera por su gran fuerza comercial.

Uno de los pioneros de La Pulga
Siete años después, comenzó a instalarse en el gran tianguis La Pulga de León, convirtiéndose en uno de los pioneros.
“Fuimos de los que más le echamos ganas para que esto se levantara“, expresó con orgullo.
Un inicio difícil
El éxito de Don Enrique no fue inmediato, pues en los inicios de la Pulga eran pocos los comerciantes que estaban instalados, además, esta no era tan concurrida por los ciudadanos debido a la lejanía.
“Como estábamos muy a la orilla, mucha gente no venía hasta acá, poco a poco se fueron agregando otros y ahora ya somos muy fuertes aquí en la ciudad de León”, señaló.

Un legado de generaciones
Fue después de la década de los 2000 cuando la Pulga comenzó a llenarse cada vez más de comerciantes, pero sobre todo, de varias generaciones familiares que se sustentan de sus locales, tal es el caso de la familia de Enrique.
“Somos como 20 lugares, de esos 20 lugares somos 8 familiares“, señaló, pues sus hijos, nietos y sobrinos son la tercera generación que siguen su legado.
Punto clave del comercio leonés
Ahora La Pulga es uno de los puntos de comercio más importantes de la ciudad de León, el cual se adapta a las diferentes temporadas del año para brindar siempre los mejores artículos.
“Aquí hay para la gente que descansa hoy, antojitos mexicanos muy ricos, botanas muy ricas, hay perfumería, mucho tenis y calzado… hay zonas de muy ricos chocolates, infinidad de productos”, expresó.