La presa El Palote es un símbolo de fortaleza de León
¿Usted sabe por qué se hizo una presa en la Hacienda El Palote en León?
Evitar inundaciones y almacenar agua para abastecer a la población, fue lo que motivó la construcción de este vaso captador en 1954, explicó el Cronista Municipal de León, Luis Alegre Vega.
“Y es justamente, visualizar que es ese terreno esa hacienda El Palote, la que reúne las condiciones para hacer un vaso captador que cumpla con una doble intención: sí almacenar agua, pero finalmente el más importante y por eso es un símbolo esa presa es haber detenido el peligro de las inundaciones en León, hasta 1954 que inician las obras de la presa la gente vive tranquila y sabe que no va a ocurrir otra gran inundación”
En la Revista ‘Tiempos’ que escribió el ex cronista de la ciudad, Carlos Arturo Navarro Valtierra, se da testimonio de que la presa se construyó después de vencer muchas vicisitudes, aunque solo cumplió con una parte de su cometido, tal vez el más valioso, regular las precipitaciones y evitar en gran parte las inundaciones frecuentes de la ciudad; el abastecimiento del agua para apaciguar la sed de los leoneses era una tarea pendiente.
“Hay quienes ven a la presa como la solución para almacenar agua, para las sequías cuando no llueve, hay toda una vertiente de ciudadanos, de estudiosos, de políticos, a finales del siglo XIX que visualizan que León necesita un cuerpo de agua, pero hay otros que ven lo obvio, contener el agua de las bajadas de la sierra porque esas avenidas han propiciado que se inunde León las dos más grandes desgracias en la ciudad son las inundaciones de 1888 y 1926″.
Cuando la presa tiene poca agua, se observan los vestigios de lo que fue la hacienda El Palote y nuevamente este escenario de las ruinas se repite.
En 1798 a la muerte del propietario de la hacienda José Francisco Marmolejo y Menchaca su viuda doña Ignacia García e hijos sufrieron exigencias de pago sobre los adeudos del difunto por lo que se vieron en la necesidad de venderla.
Así lo hicieron el 17 de septiembre de 1802 a don José Cristóbal de Somera.
“El penúltimo dueño de la hacienda El Palote es Pedro Tejada, el que construye el Arco de la Calzada, pero en la época de la Revolución, la familia Tejada se la vende a Jesús Ramírez, era el dueño de la panadería de la Central, un hombre que le fue bien en la Revolución porque producía lo básico como el pan, y la familia Tejada se se la venden, posteriormente el Gobierno le expropia la presa“.
Luis Alegre Vega, asegura que la presa El Palote es un símbolo de que los leoneses saben enfrentar sus problemas y encontrar soluciones como un ADN característico de sus pobladores.
“Es un símbolo (la presa) de que sí se puede acabar con un problema como el de las inundaciones, sí se puede encontrar una alternativa a la falta de agua, de cómo tratarla y cómo acelerar el tratamiento mismo y mantener este símbolo, lo más positivo es que la presa nos recuerda que el problema del agua es real, es serio cómo se ve pero también que se puede encontrar una solución”.