La Peluquería Toño, 70 años de historia en León
En la Avenida Miguel Alemán, donde antes corría un río y la humedad invadía las paredes, resiste una de las peluquerías más antiguas de la ciudad, un negocio familiar con 70 años de historia, que ha sobrevivido al paso del tiempo gracias al oficio heredado, el mobiliario original y una pasión por cortar cabello que ha unido generaciones.
La peluquería fue levantada sobre lo que alguna vez fue una casa. Para dar forma al negocio, la construcción tuvo que ser recortada, pero la esencia del lugar se conservó intacta.
Hoy, los espejos que adornan el interior siguen siendo los mismos que vieron llegar a los primeros clientes hace siete décadas. Las paredes, ahora protegidas con azulejo de mosaico, narran una lucha constante contra la humedad provocada por el antiguo río.
Martín Vega Flores, quien desde los 15 años ha vivido entre tijeras y peines, es uno de los pilares actuales del lugar. Aprendió el oficio gracias a su padre, Héctor Vega Álvarez, un peluquero empírico que lo introdujo al arte de cortar cabello, con la guía de la práctica y la observación.
“Empecé barriendo, sacudiendo y fijándome cómo se cortaba el pelo porque nosotros somos peluqueros empíricos, o sea, no de escuela, sino algo que te enseña el maestro y vas siguiendo los pasos y así inicié yo en el arte de la peluquería”, compartió Martín.
A los 16 años enfrentó su primer reto: cortar el cabello de unos niños. “Estaba muy nervioso, se movían mucho y pues los dejé algo trasquilados”, platicó entre risas. Desde entonces, no ha dejado de perfeccionar su técnica. Para él, cortar cabello no es solo un trabajo, sino un arte.
El legado continúa, pues Luis Vega, hijo mayor de Martín, ya tiene su propia peluquería en Rivera de la Presa. “Es un orgullo para mí, una gran satisfacción como herencia mía”, comentó Martín con emoción.
Antonio Ortiz Hernández, el precursor de la “Peluquería Toño”, trabajó más de 60 años y destacó como campeón nacional de torso, con más de 100 medallas. Una lesión en la rodilla lo obligó a retirarse, y hoy su hijo Marco Ortiz, junto con Martín Vega, mantienen viva la tradición.
“Es una satisfacción muy grande poder dejar algo a tus hijos. No solo lo material, sino el conocimiento y valores que fortalezcan este país”, expresó Marco.
La peluquería de la Avenida Miguel Alemán no solo ofrece cortes de cabello, sino que también, ofrece conversación, confianza y risas. Ahora es un punto de encuentro donde se honra el pasado, se trabaja el presente y se prepara el futuro con tijeras, historia y orgullo.
