La leche materna no tiene competencia

La leche materna es insustituible. Nueva plataforma en Guanajuato detectará y denunciará publicidad engañosa de fórmulas infantiles
Foto: Especial.

POR: JORGE RODRÍGUEZ.

Ni niños más listos en los empaques, ni fórmulas con nombres que suenan a nave espacial.
La leche materna es alimento, vínculo y evolución en tiempo real.
Es el primer acto de nutrición… y el más poderoso.

Pero la industria insiste

Con marketing que promete bebés genios y mamás descansadas,
nos vende la idea de que la fórmula láctea para bebés es igual —o mejor— que la chichi.
Spoiler: no lo es.

Alfredo Granados, coordinador estatal en nutrición hospitalaria y lactancia, lo dice sin rodeos:

La fórmula puede ser útil en casos específicos —cuando la mamá no puede amamantar por razones médicas o fisiológicas—, pero no es la opción ideal.

Y cuando se usa sin necesidad, se multiplican los riesgos:

más enfermedades para el bebé, más complicaciones para la mamá…
y más gastos para la familia.

¿Cuánto cuesta creerle a la publicidad?

Entre $2,000 y $4,000 al mes.
La chichi, en cambio, viene sin ticket de compra.

Desde 1979, la Organización Mundial de la Salud impulsa el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna.
Este documento no prohíbe la venta de fórmulas lácteas, pero sí regula cómo se promocionan.
Y México lo ha integrado a su marco legal.

El código establece que:

No se deben regalar muestras gratuitas.
No se deben vender a bajo costo con fines promocionales.
Está prohibido cualquier marketing que sugiera que la fórmula es superior a la leche materna.

Para vigilar su cumplimiento, se creó el Comité Código Lactancia, integrado por la Secretaría de Salud de Guanajuato, UNICEF, el Instituto Nacional de Salud Pública y otras instituciones.
Este 5 de agosto lanzan una plataforma digital que usará inteligencia artificial para detectar violaciones al código en redes sociales y páginas web.

¿Publicidad disfrazada? ¿Comparaciones tramposas?

La plataforma lo detecta, lo denuncia y lo canaliza a instancias oficiales.
Si procede, puede haber consecuencias legales y multas para quienes violen el código.

Porque proteger la lactancia no es solo cosa de pañales y pediatras:
también es cuestión de ética, salud pública… y sentido común.

La industria ha vendido por años la idea de que la fórmula láctea para bebés es igual —o mejor— que la leche materna.
Pero ni los anuncios más tiernos, ni los empaques con niños más listos, cambian lo esencial:
la chichi es primero.
Y eso no se discute.

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