La IA escucha, pero no acompaña: expertos alertan sobre el riesgo de que jóvenes sustituyan el apoyo humano por la inteligencia artificial
La inteligencia artificial se ha convertido en un espacio cada vez más utilizado por los jóvenes para expresar emociones, pedir consejos y buscar compañía ante problemas personales.
Sin embargo, especialistas advierten que, aunque estas herramientas pueden ofrecer una respuesta inmediata, nunca podrán sustituir el apoyo emocional, la empatía y la comprensión que brindan las relaciones humanas.
La doctora Miriam Salazar, investigadora de tiempo completo de la Universidad La Salle Bajío, explicó que la accesibilidad de la inteligencia artificial ha favorecido que muchos jóvenes recurran a ella como una primera opción cuando enfrentan inquietudes emocionales.
“La ventaja que tienen las inteligencias artificiales para los jóvenes es que está accesible 24-7 y lo tienen muy a la mano en los dispositivos digitales”.
Indicó que factores como el costo de la atención psicológica, la necesidad de respuestas inmediatas y las dificultades para hablar de emociones con otras personas han impulsado este fenómeno.
“Para evitar ser juzgados, tener el estigma, la burla o que no se sientan comprendidos, prefieren hacerlo en un espacio que es más anónimo”, comentó.

Miriam Salazar, investigadora de tiempo completo de la Universidad La Salle Bajío
Una respuesta inmediata, pero sin verdadera empatía
Aunque reconoció que la IA puede ayudar a reducir la ansiedad momentánea o brindar una sensación de acompañamiento, Salazar advirtió que existe una diferencia fundamental entre una respuesta automatizada y una relación humana.
“La respuesta que nos está dando es una empatía simulada. La inteligencia artificial es un sistema de lenguaje, no tiene esta capacidad de comprender o entender como seres humanos”.
Añadió que las plataformas de IA carecen de elementos esenciales para comprender una situación emocional, como el contexto familiar, social o económico de una persona, por lo que su capacidad de apoyo es limitada.
“El apoyo terapéutico, la consejería, incluso el apoyo que nos puede dar un amigo o un familiar, ese abrazo, ese entender la emoción, no lo va a poder hacer la máquina”, afirmó.
Riesgo de dependencia y aislamiento
Uno de los principales focos de preocupación es la posibilidad de que algunas personas desarrollen una dependencia emocional hacia estas herramientas.
La investigadora señaló que ya existen casos documentados de personas con dificultades para relacionarse socialmente que encuentran en la IA una alternativa aparentemente más cómoda que interactuar con otros seres humanos.
“Sí pudiéramos tener repercusiones de dependencia. Hay que estar muy atentos cuando la persona prefiere recurrir en un primer momento a una IA para compartir un problema antes que a amigos, familiares o algún profesional”.
El pensamiento crítico, otra víctima potencial
Aseguró que cuando los usuarios aceptan sin cuestionar las respuestas generadas por la IA, dejan de considerar otras perspectivas, evaluar riesgos o contrastar opiniones.
“Al nada más conformarnos con una respuesta inmediata y decir que eso es lo válido, los jóvenes no están tomando alternativas, no evalúan riesgos, consecuencias ni limitaciones”.
Agregó que las inteligencias artificiales suelen responder de manera complaciente, lo que puede reforzar ideas o percepciones equivocadas.
“Las IA tienen cierta complacencia de estar dándote la respuesta que tú esperas. No te juzga, no te cuestiona y no te hace preguntas incómodas”.
Los jóvenes no están sustituyendo sus relaciones
Pese a los riesgos, la académica destacó que los estudios realizados con estudiantes universitarios muestran un panorama menos alarmante de lo que suele creerse.
Contrario a la idea de que los jóvenes están reemplazando a sus amigos o familiares por la inteligencia artificial, las investigaciones indican que la utilizan principalmente como una herramienta complementaria.
“Lo que encontramos es que no. En los jóvenes se está utilizando como una herramienta de apoyo. Ellos cuentan con sus redes sociales de apoyo familiar, con sus amigos o con los consejeros estudiantiles, pero también le dan una revisada a la IA”, señaló.
Familias y escuelas, claves para evitar la sustitución del contacto humano
Las familias, deben crear espacios de confianza donde los adolescentes puedan expresar sus problemas sin temor a ser juzgados, mientras que las instituciones educativas deben mantenerse atentas a posibles señales de aislamiento.
“Las familias tienen que tener esta apertura de ser la red de apoyo, de estar atentos a las situaciones que puedan vivir nuestros jóvenes y apoyarlos sin juicios ni estigmas”, comentó.
Asimismo, recomendó enseñar a los jóvenes a utilizar la inteligencia artificial como una fuente adicional de información, pero nunca como la única referencia para tomar decisiones personales o emocionales.
“Sí tomarla como una de las alternativas, pero también considerar lo que piensa uno mismo, lo que dice el psicólogo, la mamá o los amigos. No quedarnos únicamente con lo que nos está diciendo la inteligencia artificial”, concluyó.