La escuelita del Robert Circus: aulas sobre ruedas que forman a niños entre funciones y mudanzas
En el Robert Circus, la educación no se detiene, aunque la carpa se levante y el escenario cambie de ciudad.
Entre remolques, camerinos y trailers adaptados, funciona una escuelita ambulante donde niñas y niños que crecen dentro del circo cursan su educación básica, antes de salir a escena y mientras el espectáculo continúa.
Raimundo Campa, payaso del Robert Circus y figura clave en la vida del circo, explicó que la escuelita surgió de la necesidad de garantizar el derecho a la educación de los hijos de los artistas, pese a la vida itinerante que caracteriza al circo.
“Tenemos maestros para los niños que les dan toda la primaria y la secundaria. Ya después ellos deciden si se quedan en el circo o se van a estudiar, pero tú les das la opción”, afirmó.
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Las clases se imparten de lunes a viernes, antes de las funciones, con jornadas de aproximadamente cuatro horas y media. Para que los estudios tengan validez oficial, el circo cuenta con el apoyo del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE), que envía docentes a los distintos puntos donde se instala el espectáculo.
“Todos los niños tenemos maestros del CONAFE que vienen a darles clases. El gobierno manda a esos maestros para que los niños tengan educación”, explicó Campa.
El espacio escolar no es fijo ni convencional. La escuelita se instala en camerinos o pequeños remolques que viajan junto con el circo. Francisco Iván Pérez Luna, quien creció dentro del Robert Circus y recordó con claridad ese salón de clases ambulante.
“El camerino que tenemos ahorita era un remolquito pequeñito y esa era la escuela ambulante que teníamos, porque ese remolque se llevaba a todos lados a donde fuéramos”, relató.
Francisco explicó que la dinámica escolar se adaptaba completamente a la rutina del circo. “Teníamos clases todos los días, después de desayunar y antes de las funciones. No era como una escuela tradicional, pero sí estudiábamos diario”, señaló.
Gracias a este sistema, logró concluir la preparatoria, aun cuando su infancia transcurrió entre constantes traslados.
La escuelita también se ajusta a los tiempos de mayor carga laboral del circo. Durante temporadas como la Feria de León, el calendario escolar cambia.
“Para nosotros la Feria de León son las vacaciones. Ellos estudian en otros meses y descansan en diciembre y enero, porque es cuando el circo tiene más trabajo”, explicó Raimundo Campa.
Eddie Campa, integrante de una de las generaciones más jóvenes del circo, destacó que la educación siempre ha sido una prioridad dentro de las familias circenses, aunque desde fuera muchas veces se desconozca esta realidad.
“Muchas personas no saben a fondo el tema de los niños en el circo, pero siempre tratamos de sobrellevar la educación ante todo. El camerino del circo era una escuela, ahí se armaba un pequeño salón de clases”, afirmó.
Eddie explicó que crecer en el circo implica aprender a equilibrar la disciplina artística con la formación académica.
“Siempre tratamos de llevar de la mano las dos cosas: la educación y la disciplina”, señaló.
Más allá de formar artistas, la escuelita del Robert Circus busca ofrecer opciones de vida. “No es algo que se imponga. Se les da la opción de seguir en el circo o estudiar otra cosa”, subrayó Raimundo Campa.
Así, entre lonas, caravanas y escenarios que se transforman en aulas, la escuelita del Robert Circus demuestra que la educación también puede ser itinerante, adaptarse al ritmo del circo y convertirse en una base sólida para quienes crecen bajo la carpa.