“La dona nunca pasa de moda”: El secreto detrás del pan favorito de los mexicanos
La dona es uno de los panes más queridos por los mexicanos y, lejos de desaparecer, continúa adaptándose a los gustos de nuevas generaciones.
Así lo afirmó Manuel Ramírez, panadero con más de 30 años de experiencia, quien considera que este tradicional producto mantiene su popularidad gracias a su versatilidad y constante innovación.
En el Día Mundial de la Dona, que se celebra cada primer viernes de junio, el maestro panadero destacó que este pan sigue siendo uno de los más solicitados en las vitrinas.
“La concha y la dona son los panes que no pueden faltar. La dona especialmente”, comentó.

Manuel Ramírez, panadero. Foto: Jacqui González, TVCUATRO
Un pan que se transforma con el tiempo
Explicó que una de las principales razones por las que la dona sigue vigente es la amplia variedad de decoraciones, sabores y presentaciones que permite.
“Es un pan muy entrañable. Es muy llamativo y aparte tiene mucha variedad de decoración”.

Foto: Jacqui González, TVCUATRO
A lo largo de los años ha incorporado nuevas propuestas para responder a los gustos del público, desde donas rellenas de fresa y versiones inspiradas en caricaturas hasta una creación propia denominada “dona roll”.
“Acabo de sacar una en forma de rol de canela, lo glaseamos y es una masa que le llamamos la dona roll. Creo que aquí nada más nosotros la hacemos”.
Maple y azúcar, las favoritas
Aunque han experimentado con distintos sabores, el panadero señaló que las preferencias de los consumidores siguen inclinándose por las versiones clásicas.
“La de maple y la de azúcar, que es la tradicional, se venden muy bien. La de chocolate también, pero todavía les gana la de maple”.

Foto: Jacqui González, TVCUATRO
Además, resaltó que la dona tiene una característica que la distingue del resto de los panes. “La dona es el único pan que se fríe en aceite, aparte del churro”.
Más de tres décadas dedicadas al pan
Manuel Ramírez comenzó en la panadería cuando tenía apenas 15 años. Lo que inició como una oportunidad para aprender un oficio terminó convirtiéndose en su forma de vida.
“Es mi vida ser panadero. Ver el resultado es lo que da satisfacción; ver cómo sale el producto”, expresó.
Sin embargo, aseguró que la mayor recompensa llega cuando los clientes reconocen su trabajo.
“Que la gente me felicite, que me diga qué rico pan hago o qué bonito está hecho, es lo que más me gusta”.
Una tradición que seguirá vigente
Para el panadero leonés, el futuro de la dona está garantizado porque siempre encuentra formas de renovarse sin perder su esencia.
“La dona nunca va a pasar de moda. Al contrario, van a seguir saliendo modalidades distintas”, concluyó.
Desde la Panadería Sagrada Familia, Manuel Ramírez continúa elaborando diariamente uno de los panes más populares entre los consumidores, convencido de que la dona seguirá conquistando paladares durante muchos años más.