La cocinera que preserva la herencia mestiza desde los fogones

Sara Arvizu, cocinera tradicional de San José Iturbide, rescata sabores ancestrales y cocina historia viva
Foto: Cortesía

En un contexto donde la gastronomía moderna y las fusiones dominan los menús, Sara Arvizu Rico, cocinera tradicional originaria de San José Iturbide, ha decidido mirar al pasado para preservar el futuro.  

Desde hace casi una década, su trabajo se ha centrado en rescatar, difundir y defender la cocina tradicional mestiza de su municipio, una herencia culinaria que combina raíces chichimecas, otomíes y españolas, y que hoy lucha por no desaparecer.

Egresada de la carrera de Gastronomía, Sara encontró su verdadera vocación cuando se cuestionó qué se comía antes en su región. Las respuestas llegaron en las cocinas familiares, a través de las recetas de abuelas, madres y suegras, donde el aprovechamiento total de los ingredientes y la sencillez eran la base de platillos llenos de identidad.

“Me asombró descubrir lo que se comía antes, lo rico que era y cómo se aprovechaba todo. Ahí entendí que valía la pena promoverlo y preservarlo”, compartió.

Su labor comenzó de manera pionera en el jardín principal de San José Iturbide, donde empezó a ofrecer atole de aguamiel y atole de pinole, sabores poco comunes para muchos paladares actuales.

Con el tiempo, su esfuerzo dio origen al Festival Gastronómico Mestizo, un evento que en 2024 celebró su séptima edición y que se ha convertido en un referente para la difusión de la cocina tradicional en la región.

De manera individual, Sara emprendió el proyecto “Cocina Tradicional Mestiza”, un espacio donde las personas pueden desayunar o almorzar platillos elaborados de forma artesanal, tal como se hacían generaciones atrás.

Entre sus especialidades destacan los guisados, como las mantequitas con chile y longaniza en chile pasilla, los nopales con chilcuague, así como una amplia variedad de atoles de pinole, naranjo, piloncillo, chocolate y aguamiel.

Su participación en el Pabellón Guanajuato ¡Sí Sabe! instalado por primera vez dentro de la Feria de León, representa para ella una oportunidad clave para acercar estos sabores a nuevos públicos.

“No solo es el sabor, cada platillo trae una carga histórica. Representa el patrimonio cultural intangible de la región de donde vengo”, expresó contenta.

Para Sara el dedicarse a la cocina tradicional ya no es solo una pasión, sino un compromiso. “Estoy consciente de que, a través de mi oficio, estoy preservando un patrimonio cultural, y eso implica ser congruente con lo que digo, hago y ofrezco”, señaló.

Además, reconoció que, de su trabajo depende preservar los platillos tal y como le fueron enseñados, sin alterarlos ni fusionarlos, al menos mientras muchos de ellos siguen siendo desconocidos para gran parte de la población.

Desde los fogones y con recetas heredadas, Sara demostró que la cocina tradicional no es una moda, sino una forma de resistencia cultural, una memoria viva que se sirve en cada plato y que hoy encuentra en espacios como la Feria de León una vitrina para seguir contando la historia gastronómica de Guanajuato.

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