José Alfredo Jiménez: del arco a la inmortalidad; exhiben en Dolores Hidalgo una obra inspirada en su pasado futbolístico
POR: MARCOS LLAMAS Y LUIS REY MACÍAS
La Casa Museo José Alfredo Jiménez presenta la instalación artística -Un balón en mi camino- de la reconocida artista Betsabeé Romero, una pieza que rescata la poco conocida faceta del “Rey de la Canción Ranchera” como portero de futbol y rinde homenaje a la unión entre el deporte, el arte y la identidad mexicana en el marco del Mundial de Futbol.

José Alfredo como arquero del equipo Oviedo en 1943
Antes de convertirse en el máximo exponente de la canción ranchera, José Alfredo Jiménez soñó con defender otra pasión: el futbol. Sin embargo, el destino le tenía reservado un escenario distinto. Como él mismo reconocería años después, sabía que iba a “meter más goles en los balcones del corazón” que detener penales bajo los tres postes.
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El vínculo entre el ídolo popular y el balompié destaca con la instalación que forma parte del proyecto “Tejiendo redes”, iniciativa que busca fortalecer el tejido social mediante el arte y el futbol, aprovechando el ambiente futbolero en el país.
La pieza está conformada por una portería con red tejida a mano e impresa en serigrafía, tubos cromados, 24 balones de espuma con aplicaciones en hoja de oro, además de letras, notas musicales y claves de sol elaboradas en lámina cromada, elementos que fusionan el lenguaje del deporte con el de la música.

José Alfredo con sus compañeros del equipo Oviedo
Un portero llamado “El Cuervo”
Para concebir esta obra, Betsabeé Romero tomó como inspiración la juventud de José Alfredo Jiménez, cuando defendía la portería de los equipos Oviedo y Marte, etapa en la que coincidió con quien años más tarde sería una leyenda del futbol mexicano: Antonio “La Tota” Carbajal.

José Alfredo Jiménez como portero y su otra pasión el futbol
Su fallecido sobrino, José Azanza Jiménez, recordó en una entrevista antes de trascender que el cantautor comenzó jugando en la Alameda junto a otros jóvenes que posteriormente llegarían al futbol profesional, entre ellos Salvador Rábago y el histórico Horacio Casarín.
Con apenas 18 años, José Alfredo destacaba por su estatura, complexión delgada y grandes reflejos, cualidades que le valieron el apodo de “El Cuervo”, debido a que acostumbraba vestir completamente de negro cuando defendía el arco.

José Alfredo a los 18 años jugando de portero
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Incluso, relataba que uno de sus entrenadores le insistía en abandonar la música para dedicarse de lleno al futbol.

José Alfredo en el homenaje a Antonio -Tota- Carbajal en León 1966
“Tienes piernas para llegar a ser un gran portero, pero ¡cómo te quitan tiempo las tarugadas de tus canciones! ¡Ya decídete!”
La respuesta del propio José Alfredo quedó para la historia:
“Y yo me decidí por mis tarugadas… y creo que no me fue tan mal.”
Arte, futbol y legado
Betsabeé Romero, quien también es licenciada en Comunicación Participativa y autora de más de un centenar de exposiciones individuales en los cinco continentes, desarrolló esta obra en colaboración con Paloma Jiménez Gálvez, hija del compositor, Maestra en Letras Modernas y Doctora en Letras Hispánicas es quien dirige la Casa Museo José Alfredo Jiménez.
Luis Noé Pacheco, auxiliar administrativo de la Casa Museo, explicó que la instalación busca recordar la faceta deportiva del artista y sorprender a quienes desconocen que estuvo cerca del futbol profesional.
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“Muchos visitantes preguntan por qué hay una portería dentro del museo y entonces les contamos que José Alfredo llegó a jugar en Primera División y que esta obra también celebra la fiesta del futbol que vive nuestro país con el Mundial”, comentó.

José Alfredo de pie a la izquierda previo a un partido
Aunque entre risas corrigió un detalle que suele generar confusión, señaló que al cantante también lo identificaban como “El Gato” por sus reflejos y condiciones bajo los tres postes, cualidades que hoy forman parte de una de las historias menos conocidas del compositor.
Un recorrido por la vida del “Rey”
La Casa Museo José Alfredo Jiménez alberga diez salas donde los visitantes pueden conocer la trayectoria del compositor mediante fotografías, discos, manuscritos, reconocimientos, objetos personales, videos y espacios interactivos, entre ellos una sala inmersiva y una cantina virtual con realidad aumentada.
A esta experiencia se suma ahora -Un balón en mi camino- obra que permanecerá en exhibición hasta el 30 de agosto, en un horario de 11:00 a 17:30 horas, de lunes a domingo.

Antonio Carbajal y José Alfredo Jiménez en la çuspide de sus carreras
Para el guía turístico Javier Medina, la instalación permite descubrir una faceta distinta del compositor.
“Esta obra nos da una idea de lo que fue José Alfredo en su juventud. Para mí, esta portería representa parte de su vida. Amaba el futbol y pudo haber sido un gran portero, pero eligió el camino que lo convirtió en el Rey de la Canción Ranchera.”
Con esta exposición, Dolores Hidalgo une dos de las grandes pasiones de los mexicanos: la música y el futbol, recordando que, antes de conquistar los escenarios, José Alfredo Jiménez también soñó con hacerlo desde la portería.

José Alfredo y su lance como portero