Iván Ortiz, el salmantino que convirtió su pasión por la moda en su forma de vida
Iván Ortiz, diseñador originario de Salamanca, Guanajuato, tuvo desde pequeño una fascinación por el vestuario que veía en películas y programas de televisión.
A los 16 años llegó a pensar que estudiar moda era un sueño imposible por el costo de las escuelas, pero una universidad pública le abrió la puerta para formarse. Con esfuerzo, trabajos alternos y un pequeño taller, construyó una trayectoria que hoy incluye diseños para figuras del espectáculo y para la gobernadora de Guanajuato.
Su historia no solo habla de moda, sino de cómo una pasión que parecía lejana terminó convirtiéndose en su profesión y en su vida.
De ver vestidos en las películas a convertir la moda en su vida
Desde que era niño, Iván Ortiz sabía que había algo en la ropa que llamaba especialmente su atención. Originario de Salamanca, Guanajuato, recuerda que mientras otros podían concentrarse en la historia de una película, él observaba los vestidos, los colores y cada detalle del vestuario.
“Siempre que veía programas de televisión, películas, todo eso, siempre me llamaba mucho la atención el vestuario, lo que traían puestas las personas. Siempre analizaba como mucho cómo era el vestido, los detallitos que tenía, siempre todo el tiempo y hasta ahorita yo creo que me sigue pasando siempre cuando veo una película”.
Esa inquietud comenzó a tomar forma alrededor de los 12 o 13 años, cuando hablaba con una prima sobre lo que querían hacer cuando fueran grandes.
“Entonces yo siempre decía que diseñador de modas. Entonces para mí obviamente era un sueño, ahora se convirtió en un sueño guajiro. No, la verdad, nunca creí que en realidad fuera a pasar eso”.
Cuando estudiar moda parecía imposible
A los 16 años, Iván comenzó a investigar dónde podía estudiar diseño de modas, pero encontró principalmente escuelas privadas.
Para él, el costo representaba un obstáculo importante, por lo que decidió abandonar temporalmente aquella idea y estudiar contabilidad durante el bachillerato.
“Vengo de una familia posiblemente de una economía un poco difícil, entonces yo dije no, para que yo tenga una carrera de ese tipo, pues no. Entonces yo creo que ahí fue cuando yo mismo rompí como ese sueño de ser en algún momento diseñador de modas”.
Después buscó una universidad pública y llegó a la Universidad Tecnológica del Suroeste de Guanajuato. Su primera intención era estudiar Mercadotecnia, pero al momento de realizar su registro descubrió que también existía la carrera de Ingeniería en Diseño Textil y Moda.
Sin pensarlo demasiado, cambió de decisión.
“Entonces dije, bueno, pues, ¿qué puede pasar? Entonces cambio mi ficha, la verdad no le digo a mis papás, ya hasta que entro a la carrera… y cuando yo me acerco a mi mamá sobre todo y le digo, bueno, ¿sabes qué? Pues cambié de carrera, voy a estudiar diseño de modas”.
La reacción de su mamá fue de preocupación, pues temía que fuera complicado encontrar trabajo. Aún así, Iván decidió seguir adelante y pronto descubrió que había tomado el camino que realmente quería.
“Entonces estudié y la verdad sí, pues obviamente me enamoré de mi carrera. Sí, tengo que decir que la verdad fue tanto. Yo siento que yo siempre les he dicho que yo no tuve como la oportunidad de experimentar y decir si es o no es para mí. Obviamente yo tenía una oportunidad y esa oportunidad tenía que aprovecharla al 100”.
Aprender trabajando para poder seguir estudiando
Durante la carrera, Iván no se limitó a las clases. Comenzó a coser, hacer ajustes y aprovechar los conocimientos que adquiría para generar ingresos.
Incluso antes de realizar su primera prenda escolar ya tenía experiencia con una máquina de coser que había comprado su mamá.
“Como mi economía no era como tan buena, yo lo que hacía era que hacía ajustes. Entonces me pedían así maestros que oye, que suba en la bastilla, que arréglame el vestido y la verdad pues yo me aventaba, yo decía pues tengo que de alguna manera aprender”.
Su primera creación fue un vestido de coctel con rayas blancas y amarillas y una cauda roja.
Con los retazos de tela también comenzó a fabricar bolsas, monederos y fundas para celular junto con una compañera, con la intención de obtener ingresos para cubrir los gastos de materiales, congresos y proyectos.
El pequeño taller que se convirtió en su camino
Después de realizar estadías con el diseñador Alfredo Martínez, en Guadalajara, y posteriormente en Grupo Ismar, Iván tuvo que decidir entre buscar empleo fuera de Salamanca o emprender.
Eligió quedarse en su ciudad y comenzar su propio taller
Con apoyo para adquirir maquinaria, mesas de corte y otras herramientas, rentó un pequeño local en la zona de Tierra Blanca.
“Era un local como de dos por dos, o sea era algo muy pequeño y así empecé. Me lancé ahora sí al ruedo y empecé a hacer todo lo que llegaba”.
Durante los primeros años tuvo que combinar el taller con otros trabajos. “La verdad fue pues bastante pesadito, pero así estuve dos años me parece. Y luego ya el tercer año pude dejar un trabajo, me quedé con uno… y ya como al quinto año pude dejar el otro trabajo y ya me quedé nada más con el taller”.
De Salamanca a vestir figuras
Una de las primeras oportunidades importantes llegó cuando una de sus prendas fue seleccionada para participar en la Muestra de Moda Mexicana en Barcelona.
La pieza fue elegida dentro de una convocatoria interna de la universidad y, aunque la experiencia comenzó con el envío de la prenda, ayudó a darle visibilidad a su trabajo.
Iván recordó que al principio muchas veces tenía que acercarse directamente y ofrecer sus prendas para que fueran utilizadas.
“Al principio solamente buscar esas oportunidades. Como tal yo me acercaba también y le decía: oye, esa me gustaría, si existe la oportunidad de poder colaborar. Entonces lo único que haces es prestar las prendas. Las prestas, se las ponen y las regresan. Entonces eso es en colaboración. Ya después obviamente ya con los años empezó a haber paga”.
Con el tiempo llegaron trabajos para producciones como La Academia, Password, Batallas Musicales y 100 Mexicanos, además de diseños utilizados por figuras como Vanessa Claudio, Géraldine Bazán, Sofía Aragón y Ana Paula.
Un diseño pensado para la gobernadora
Entre sus trabajos recientes se encuentra el vestido que diseñó para la gobernadora de Guanajuato, Libia Dennise García Muñoz Ledo, utilizado durante la ceremonia del Grito.
Iván explicó que fue un proceso planeado con anticipación, en el que trabajaron propuestas de telas, encajes y prototipos.
“Específicamente con el de la gobernadora sí fue un proceso un poquito más larguito pero porque todo fue como muy planeado. O sea fue una cita con dos meses, un mes y medio de anticipación. Siguiente semana propuestas de tela. Siguiente semana propuestas de encajes. Siguiente semana prototipos. Y así estuvimos”.
Más allá de la confección, destacó el diálogo que mantuvieron durante el proceso creativo.
“Fue un diálogo muy bonito. Es bonito trabajar con personas así que se presten, que quieran aprender también de su trabajo, que tengan una visión a lo mejor un poco más amplia. Entonces yo quedé muy contento, yo creo que ella también quedó muy contenta y que el resultado fue muy bueno para todos”.

Iván Ortiz diseñó el vestido que utilizó la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo durante la ceremonia del Grito.
Foto: Cortesía.
Para Iván, la moda también es seguridad
Su proceso creativo comienza mucho antes de cortar una tela. Analiza el evento, el lugar, la hora y, sobre todo, a la persona que utilizará la prenda.
Toma en cuenta sus gustos, los colores con los que se siente cómoda, las siluetas que acostumbra utilizar y aquello que quiere resaltar.
“Siempre nuestra idea es, o el diseño que propongo, siempre es algo con lo que tú te puedas sentir cómodo y que vaya a tu estilo. Entonces todo eso lo hablamos en la primera cita y en base a eso, entonces ya empezamos a trabajar”.
Para Iván, la parte más gratificante no está únicamente en terminar una prenda, sino en observar cómo cambia la seguridad de quien la utiliza.
“Cuando una persona se siente cómoda y está feliz con lo que trae puesto, se ve, o sea es algo que se nota.
Entonces yo creo que eso es lo más importante para mí, que el día de su evento en verdad ellas se sientan felices, se sientan contentas, se sientan seguras”.
Una boutique y nuevos proyectos
Actualmente, el diseñador salmantino atraviesa una nueva etapa con la apertura de una boutique en el centro de Salamanca, donde ofrece ropa casual, vestidos de fiesta para compra o renta y prendas de su propia creación.
El establecimiento también cuenta con un espacio para recibir vestidos en consignación, con la intención de que prendas que ya fueron utilizadas puedan encontrar una nueva dueña.
Después de años de trabajo, aquel sueño que Iván alguna vez consideró imposible hoy ocupa prácticamente todos sus días.
“Para mí esto no es un trabajo, es mi vida. Entonces yo creo que por eso siempre les digo que cuando algo lo haces de corazón o con amor, los frutos vienen solos, ¿por qué? Porque le estás entregando tu pasión y tu amor a eso”.
Y esa pasión es precisamente la que, desde Salamanca, lo ha llevado de observar vestidos en una pantalla a convertir sus propias creaciones en parte de historias y momentos importantes para otras personas.