Imágenes religiosas de guanajuatense llegan al Vaticano
Hace cinco años, José de la Luz Terrones recibió un encargo especial en su taller ‘El Seráfico’, realizar una imagen de la Purísima Concepción, que fue llevada al Vaticano por un grupo de sacerdotes franciscanos.
El imaginero guanajuatense trabajó durante tres meses, junto con su hijo Antonio y esposa Rosario Ruiz, para darle un realismo al rostro de la Madre de Jesucristo.
“Fueron varias réplicas de esa imagen, una se mandó a Argentina, otra se mandó a Colombia y otra se mandó también al Vaticano. Es aproximadamente como de 60 centímetros y ya con la base, con la peana, mide alrededor de 80 centímetros”, detalló el artesano de 53 años.

Foto: Cortesía
José creció en el Barrio de San Miguel, sus padres eran zapateros y comerciantes, sin embargo, a la edad de los 10 años le llamó la atención la imaginería religiosa y en un taller aprendió a esculpir y pintar imágenes de santos.
“Soy una de las personas que se preocupa más que nada por la conservación de estas imágenes y de esta tradición más que nada, que se está perdiendo con la modernidad. Se está perdiendo y tratamos de impulsar este arte, de impulsarlo para que la gente tenga el gusto por una imagen de la Virgen María, del Niño Dios, para que la gente se inspire en ella y por medio de estás imágenes pueda elevarse a Dios”, compartió.
A los 13 años hizo su primera imagen, un Niño Dios de patol, que su madre le ayudó a vender en 25 pesos, lo que equivalía a la mitad de un sueldo semanal en una fábrica de zapatos.
Con más de 40 años de experiencia, el leonés maneja técnicas modernas y antiguas, como ‘tatzingueni’, utilizada por pueblos indígenas para elaborar figuras de sus deidades con pasta de caña de maíz.
Asimismo, trabaja materiales de yeso, madera de patol, fibra de vidrio y resina, incluso elabora sus propias herramientas como pinceles con pelo de gato para pintar pestañas, cejas y detalles en la boca, así como el uso de vejiga de chivo para que las imágenes de madera de patol tengan un acabado tipo porcelana, con el cual la pintura dura aproximadamente 200 años.
En su taller produce aproximadamente 1 mil 500 piezas al año, destinadas principalmente a Guanajuato y otras partes de México, además de encargos internacionales.
“En Estados Unidos, le trabajé a las Misioneras de la Caridad de la madre Teresa de Calcuta. También hice una imagen de un Cristo que un grupo llevó a Canadá en una misión. En Colombia está una imagen de Santa Clara de Asís de tamaño natural. En Italia está un Cristo de tamaño natural”, señaló.
En León, sus imágenes se encuentran en diversos templos, entre ellos en el en el Barrio del Coecillo y en la parroquia de San Miguel, donde también realiza trabajos de restauración.
La imagen más grande que ha hecho está en Irapuato y se trata de Cristo de dos metros y 80 centímetros que fue colocado en una cruz de 3 metros.
“Para mí es un don de Dios, que le da uno para ese tipo de trabajo, tener mucha paciencia. Para mí es un orgullo dejarles este legado a mis hijos, para que ellos sigan adelante con este trabajo”, expresó.
La pasión de José Terrones trasciende fronteras, al mantener viva una expresión cultural y religiosa con el mundo.

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