Remozan tumba del memorable Luis Long

En León comenzó su prolífica creación arquitectónica, sus restos descansan en el Panteón de San Nicolás de la ciudad y ahora restauran su cenotafio de cantera verde
Panteon

Con una inversión de 1 millón de pesos, este mes comenzaron los trabajos de restauración de la tumba de Luis Long y la rehabilitación del andador de acceso en el Panteón de San Nicolás. El arquitecto Gustavo Hernández cuenta quién fue este personaje cuyo legado forma parte de la historia y de la identidad de León.

Luis Long nació en Londres, Inglaterra en octubre de 1854; quedó huérfano desde pequeño. Cuando cumplió 14 años se mudó a Suiza a estudiar el oficio de relojería y años más tarde decidió probar suerte en México y alejarse de los climas gélidos.

Gustavo Hernández narra cómo es que el europeo llegó al Puerto de Veracruz en México y estableció su relojería, pero tampoco le gustó el clima cálido y decidió irse a Ciudad de México; en la ciudad de los palacios trabajó en la relojería La Esmeralda; posteriormente puso su propia relojería en Guanajuato, y de ahí llegó a León en 1877 donde estableció su propia relojería en lo que actualmente es el Portal Guerrero.

Aunque, a decir del experto, Long era más bien introvertido, se relacionó con personajes de las más altas esferas de la ciudad; uno de ellos, el primer Obispo de León, José de Jesús Díez de Sollano y Dávalos, quien lo invitó a participar en los trabajos de restauración de la Catedral Metropolitana lo que marcó el inicio de prolífica creación arquitectónica.

“La Catedral estaba teniendo problemas estructurales; él sin ser ingeniero ni arquitecto, le propone al Obispo cuáles serían los trabajos para garantizar la estabilidad de la catedral. Después de consultar a varios ingenieros y arquitectos, decide irse con la propuesta de Luis Long y a partir de ahí comienza su trabajo de edificación porque él interviene en la mayoría de los templos de la ciudad”, contó el arquitecto.

Según refiere el especialista en la vida y obra de Luis Long, este, de manera autodidacta, estudió ingeniería, arquitectura y diseño; era políglota, por lo que a través de libros de diferentes países se mantenía actualizado sobre las últimas tendencias en esta materia.

En 1894, Joaquín González Obregón, entonces gobernador del Estado, lo incluyó en su gabinete como superintendente de obras, el cual desempeñó hasta 1900 con lo que sus intervenciones en Guanajuato aumentaron.

A decir también del maestro en restauración de sitios y monumentos, el estilo artístico de Luis Long fue ecléctico al que llegó después de una marcada evolución.

“La primera obra que tiene a su cargo es la Capilla del Señor San José, que se ubica al costado oriente de la Catedral; esta capilla es de estilo morisco. Empezó con este estilo, muy rebuscado y muy distinto a lo que haría después. La arquitectura que manejó después es de carácter ecléctico, combinaba varios estilos: El neoclásico, el Mudéjar, el Neogótico y el Romanticismo también”, precisó.

Además de su legado material, el artista dejó influencia en sus contemporáneos, así como en sus sucesores, gracias a sus innovaciones en edificios como la Casa Madrazo, la Catedral, la Capilla del Señor San José, la Escuela Modelo, y otras construcciones.

En 1910, Luis Long dejó la vida pública y artística; desde entonces se dedicó a estudiar y practicar Astronomía, Fotografía y Metereología, disciplinas que también le entusiasmaban. El 9 de abril de 1927 falleció de neumonía, a la edad de 73 años; su última voluntad fue que su tumba fuera sencilla. A cargo de cumplirla quedó su mozo de más confianza quien le dio sepultura en el Panteón de San Nicolás.

En este camposanto ha permanecido su cenotafio hecho de cantera verde, la cual ha sufrido los estragos del tiempo, por lo que el Ayuntamiento de León decidió rescatarla y remozarla. Los trabajos están a cargo del arquitecto Salvador Zermeño Méndez y tendrán una duración aproximada de dos meses y medio.

Luis Long está vigente en muchos de los edificios más emblemáticos de León, especialmente en el primer cuadro de la ciudad; incluso existe la leyenda de que las campanas de la Catedral repican su nombre cada que el reloj que él mismo instaló marcan las horas: ¡Don… Luis… Long! ¡Don… Luis… Long!

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