Regresan a clases un millón 214 mil alumnos

Los niños guanajuatenses vivieron en compañía de sus padres un regreso a clases totalmente presencial en Guanajuato
Foto: Cortesía.

Este 29 de agosto las calles capitalinas anunciaban un día distinto para poco más de un millón 214 mil alumnos de nivel básico y medio superior.

El ánimo y entusiasmo de algunos fue percibido poco antes de las 7 de la mañana, horario en el cual entran los jóvenes de secundaria, unos con mucha prisa y otros a paso de tortuga medio dormidos, pues los minutos contaban y nadie desea llegar tarde el primer día de clases.

Conforme trascurrieron los minutos, la movilización de automóviles con pequeños y padres de familia abordo, inundó la mancha urbana acompañado de uno que otro ya desesperado.

Unos demasiado puntuales con hasta 40 minutos de diferencia observaban en la puerta principal a directivos e intendentes afinar todos los detalles; barrer la calle, ajustando la corbata, decorar los salones, la colocación del letrero de “bienvenidos al ciclo escolar 2022-2023”, mientras los pequeños y sus padres se comían las uñas de desesperación.

Fue tanta la participación y puntualidad que en esta escuela en particular llamada “Luis González Obregón”, que los niños entraron a las 7:30 de la mañana.

Como en todos los inicios de ciclo escolares, vemos un fenómeno espectacular, niños reutilizando sus zapatos pero eso sí, bien boleados, niñas peinadas con moños gigantes, calcetas nuevas y por supuesto, la mochila más grande y popular de la temporada.

Abuelos felices, mamás corriendo y cargando con una mano el papel higiénico que solicitó la escuela y de con la otra, las perfectamente forradas y personalizadas libretas, papás dando los mejores deseos y un último beso de despedida, fueron las postales matutinas de las 7:58 de la mañana, antes de que la escuela cerrará las puertas.

Y mientras los segundos avanzaban un tránsito municipal trataba de controlar la locura vehicular; autos y autos pasando, camiones repletos de niños uniformados y los peatones acelerados, desesperados por querer llegar a su destino: la escuela.

Claro que como en todos los casos existen madrugadores, también están aquellos que finalmente llegan con elegancia y paciencia después de las 8:00, como buenos expertos en el acelerado mundo matutino, pero con el compromiso de llegar a la escuela.

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