Este es el origen del ‘Día de los Inditos

Como cada año, este 12 de enero, los 'Inditos' irán a visitar a la Virgen de Guadalupe
Foto: Cortesía.

Como cada año, miles de leoneses se preparan para visitar a la Virgen de Guadalupe en su Santuario. Esta tradición centenaria ha pasado y seguramente pasará de generación en generación, pero sus orígenes resultan desconocidos para muchos. Por ello te contamos cómo surgió.

Según la investigadora María Labarthe, citada por Daniel Reveles en la revista Memoria Leonesa del Archivo Histórico Municipal de León, fue el 12 de enero de 1876 cuando inició la tradición de “los Inditos”, como propuesta del Padre Pablo de Anda, entonces titular del Santuario de Guadalupe, quien no quería interferir con los festejos guadalupanos del 12 de diciembre que se realizaban en la Catedral.

El Padre de Anda invitó a su feligresía a vestir a los niños de “Inditos” para evocar a Juan Diego, quien de acuerdo con el catolicismo, recibió la visita de la Virgen de Guadalupe en múltiples ocasiones. Los leoneses atendieron al llamado y agregaron su propio toque.

Desde entonces, cada 12 de enero, los fieles suben el Cerrito de San Lorenzo hasta el Santuario para visitar a la Virgen de Guadalupe; las madres caracterizan a los niños de Juandieguitos con trajes de manta, huaraches y huacales, les pintan bigotes y les colocan su ayate estampado con la imagen de la virgen morena; y a las niñas, las visten de Lupitas, con faldas coloridas y blusas de manta bordada, rebozos y huaraches también; las peinan con trenzas con coloridos listones y les colocan vistosos collares. Aunque también hay adultos que se visten con estos trajes típicos.

Hay quienes llevan flores, veladoras y alimentos para que al pie del altar los sacerdotes los bendigan; en su mayoría, estos productos son ofrenda para la virgen; otras personas, dejan una parte de los alimentos en el Santuario pues son donados a los más necesitados; y la otra la llevan a sus casas para compartir en familia.

Desde las 5:00 de la mañana la Calle Álvaro Obregón, se encuentra preparada para recibir a los peregrinos madrugadores quienes sin contratiempo suben hasta el altar de la virgen; conforme el Sol sube, el también lo hace la afluencia que llena de un gran colorido la pendiente al Santuario.

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