Guanajuato se suma a la Semana Mundial de la Lactancia Materna
Por Jorge Rodríguez.
Del 1 al 7 de agosto se celebra a nivel internacional la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una campaña impulsada por la Organización Mundial de la Salud y UNICEF para promover, proteger y apoyar esta práctica esencial en el desarrollo infantil.
Este año, Guanajuato se une bajo el lema: “Prioricemos la lactancia materna”, con el objetivo de concientizar, normalizar y fomentar espacios seguros para amamantar en empresas, centros de trabajo, instituciones de gobierno y hogares.
Reconocimientos a quienes promueven la lactancia.
El próximo 7 de agosto se llevará a cabo un evento estatal en el que se entregarán reconocimientos a hospitales de primer nivel que han sido certificados, así como a empresas y dependencias que cuentan con salas de lactancia que cumplen con los criterios establecidos.
“Vamos a entregar una placa de certificación a quienes han hecho de la lactancia una prioridad en sus espacios”, señaló Alfredo Granados, coordinador estatal de nutrición hospitalaria y lactancia.
Actividades en todo el estado.
Además del evento central, se realizarán diversas actividades en hospitales y centros de salud:
– Pláticas informativas
– Conferencias especializadas
– Carreras atléticas en favor de la lactancia
Una de ellas será organizada por el Hospital General de Acámbaro en coordinación con la jurisdicción sanitaria local.
“Lo bonito es que esto no se limita a una semana. Las unidades realizan actividades todo el año. Las familias pueden acercarse cualquier día si tienen dudas o problemas relacionados con la lactancia”, agregó Granados.
Lactancia: un compromiso permanente.
En Guanajuato, la lactancia materna no se celebra solo una semana. Se acompaña, se promueve y se defiende los 365 días del año. Porque priorizar la lactancia es apostar por el bienestar de las infancias, la salud pública y el derecho de las madres a alimentar con libertad y dignidad.
La chichi no tiene competencia
Ni niños más listos en los empaques, ni fórmulas con nombres que suenan a nave espacial. La leche materna es alimento, vínculo y evolución en tiempo real. Es el primer acto de nutrición… y el más poderoso.
Pero la industria insiste.
Con marketing que promete bebés genios y mamás descansadas, nos vende la idea de que la fórmula láctea para bebés es igual —o mejor— que la chichi. Spoiler: no lo es.
Alfredo Granados, coordinador estatal en nutrición hospitalaria y lactancia, lo dice sin rodeos: La fórmula puede ser útil en casos específicos —cuando la mamá no puede amamantar por razones médicas o fisiológicas—, pero no es la opción ideal.
Y cuando se usa sin necesidad, se multiplican los riesgos: más enfermedades para el bebé, más complicaciones para la mamá… y más gastos para la familia.
¿Cuánto cuesta creerle a la publicidad?
Entre $2,000 y $4,000 al mes. La chichi, en cambio, viene sin ticket de compra.
Desde 1979, la Organización Mundial de la Salud impulsa el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna. Este documento no prohíbe la venta de fórmulas lácteas, pero sí regula cómo se promocionan. Y México lo ha integrado a su marco legal.
El código establece que:
- No se deben regalar muestras gratuitas.
- No se deben vender a bajo costo con fines promocionales.
- Está prohibido cualquier marketing que sugiera que la fórmula es superior a la leche materna.
Para vigilar su cumplimiento, se creó el Comité Código Lactancia, integrado por la Secretaría de Salud de Guanajuato, UNICEF, el Instituto Nacional de Salud Pública y otras instituciones. Este 5 de agosto lanzan una plataforma digital que usará inteligencia artificial para detectar violaciones al código en redes sociales y páginas web.
¿Publicidad disfrazada? ¿Comparaciones tramposas?
La plataforma lo detecta, lo denuncia y lo canaliza a instancias oficiales. Si procede, puede haber consecuencias legales y multas para quienes violen el código.
Porque proteger la lactancia no es solo cosa de pañales y pediatras: también es cuestión de ética, salud pública… y sentido común.
La industria ha vendido por años la idea de que la fórmula láctea para bebés es igual —o mejor— que la leche materna. Pero ni los anuncios más tiernos, ni los empaques con niños más listos, cambian lo esencial: la chichi es primero. Y eso no se discute.
