Familia Zúñiga: 186 años de tradición en pesebres

Con 186 años de tradición alfarera en la familia Zúñiga, Fernando Ramón, junto con su esposa e hijo, mantienen vivo el legado con la fabricación artesanal de pesebres.
Foto: Cortesía

Este adorno tan característico de las fiestas decembrinas, donde las familias mexicanas colocan, protegen y acuestan al Niño Dios, no es solo una casita de madera: para Fernando representa cinco generaciones de historia familiar.

“Ya nosotros tenemos alrededor de 185 años de tradición monera haciendo nacimientos, yo soy la quinta generación. Los pesebres nacieron de cuando mi esposa y yo fuimos a un pueblito y vimos una casita de madera y fue cuando se nos ocurrió hacer los pesebres”, compartió.

Sus tatarabuelos, originarios de Jalisco, iniciaron este oficio trabajando el barro en sus propias tierras. Con el paso del tiempo, el negocio evolucionó: hoy los pesebres se elaboran en madera, pero conservan las figuras del nacimiento hechas en alfarería, como un puente entre el pasado y el presente.

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Desde enero y durante todo el año, el taller llamado Artesanías Exclusivas produce alrededor de 250 pesebres, que esperan pacientes hasta finales de noviembre para llegar a hogares, iglesias y centros comerciales de todo el país.

Y es que hay para todos los gustos y bolsillos: desde pesebres miniatura de apenas unos centímetros, que cuestan alrededor de 250 pesos, hasta estructuras de 1.80 metros de altura que alcanzan los 4 mil pesos. Así, Fernando transformó el antiguo negocio familiar en una empresa artesanal con alcance nacional.

“Todo es familiar: desde mis hijos, mi esposa y yo seguimos con esta bella tradición de hacer, aparte de los pesebres, también nacimientos y complementos como ríos, cascadas… una infinidad de cosas de madera que hacemos y de barro, que es nuestro fuerte”, dijo orgulloso.

De esta forma, aquel oficio que su abuelo le enseñó cuando tenía apenas siete años se convirtió no solo en el sustento de su familia, sino en un legado vivo que hoy sigue llevando esperanza, tradición y un pedacito de hogar a miles de familias cada diciembre.

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