Estudiantes dudan de prohibición a comida chatarra en universidades por venta en perimetros
La prohibición de vender comida chatarra en las universidades podría ayudar a que los estudiantes reduzcan el consumo de estos productos, aunque su efectividad también dependerá de los hábitos alimenticios y de las alternativas disponibles fuera de los planteles.
Tras el aval de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a la restricción impulsada por la Secretaría de Educación Pública (SEP), estudiantes universitarios reconocieron que la medida puede contribuir a prevenir problemas de salud como la obesidad y la diabetes; sin embargo, consideraron que retirar estos productos de las cafeterías no significa que dejarán de consumirlos.
Daniela Méndez y Camila Negrete, estudiantes de Agronomía, señalaron que en su universidad todavía se comercializan productos como papas fritas, pese a que no estaban enteradas de la nueva disposición.
“Está bien y mal a la vez, bien porque nos incitan a ya no estar comiendo tanto de eso, porque, quieran o no, uno se enfoca más en eso que en otras comidas más saludables, porque es más rápido”, comentó Daniela Méndez.

Daniela Méndez
La estudiante reconoció que consume papas fritas entre tres y cuatro veces por semana y consideró que limitar su venta dentro de las instituciones educativas podría ayudar a moderar el consumo.
“Te queda cerca una cafetería, entonces dices: ‘Vamos por unas papas’, y empiezas con una; al rato ya dices: ‘Vamos por otras’, y acabas consumiendo varias bolsas en un día”.
Por su parte, Camila Negrete consideró que la restricción puede ayudar a regular el consumo de estos alimentos y prevenir enfermedades relacionadas con una mala alimentación.
“Está bien porque nos ayuda a regular el consumo de esa comida para nuestra salud, para evitar diabetes u obesidad y cosas así”.
Aunque consideró que la medida podría motivarla a consumir menos productos de este tipo, explicó que en ocasiones lleva el desayuno preparado desde casa y que recurre a las botanas solo de manera ocasional.

Camila Negrete
Comprar fuera de la universidad, una alternativa
Para Patricio Maldonado, estudiante de Arquitectura, prohibir la venta de estos productos dentro de las universidades no necesariamente garantiza una disminución en su consumo, pues los alumnos pueden adquirirlos en establecimientos cercanos.
“Si hay Oxxo, si tienes cerca, pues no cuesta nada salir a comprar y ya”, comentó el estudiante, quien consideró que retirar las botanas de las cafeterías no significa que los jóvenes dejarán de consumirlas.
Maldonado planteó que podría buscarse un equilibrio en la oferta de alimentos dentro de las instituciones educativas, en lugar de recurrir únicamente a la prohibición.
“Siento que puede estar nivelado, o sea, puede ser controlado; no necesariamente quitarlo. No vender tanta porquería, por así decirlo”.
Aunque señaló que normalmente no compra papas fritas en la escuela y que suele adquirir tacos para desayunar, insistió en que la disponibilidad de tiendas fuera de los planteles representa una alternativa para quienes quieran seguir consumiendo estos productos.

Patricio Maldonado