Estudiantes de Guanajuato crean recubrimiento contra desperdicio de alimentos con residuos de uva

Su función es ayudar a inhibir el crecimiento microbiano, retardar procesos relacionados con la maduración y conservar los alimentos

Lo que para la industria vitivinícola es un residuo, para un grupo de estudiantes de Purísima del Rincón se convirtió en la materia estrella de una propuesta que busca reducir la merma de las cosechas.

Alumnos de ingeniería bioquímica del Instituto Tecnológico Superior de Irapuato (ITESI) desarrollaron OruTecno, un recubrimiento biodegradable hecho a partir del orujo de la uva, capaz de prolongar la vida útil de frutas y hortalizas después de ser cosechadas.

El proyecto nació ante la fuerte pérdida de alimentos que se registra durante la etapa de postcosecha, cuando factores como la oxidación, deshidratación, contaminación microbiana y condiciones inadecuadas de manejo provocan que estos ya no lleguen al consumidor.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) , el 34% de las cosechas se pierde durante diferentes etapas de la cadena alimentaria.

“Hay malos manejos, hay malas intervenciones por parte de nosotros, hay malas condiciones ambientales que esto nos lleva a la pérdida de mucho alimento”, explicó Hazael Balderas, integrante del equipo.

Del residuo de la uva a un recubrimiento biodegradable

La innovación comienza con el orujo de la uva, residuo que queda después de su procesamiento en la industria vitivinícola y que contiene compuestos que pueden ser aprovechados.

Su función es ayudar a inhibir el crecimiento microbiano, retardar procesos relacionados con la maduración y conservar durante más tiempo características como la firmeza del alimento.

“Nosotros tenemos una vida aproximada de tres, cuatro, cinco días, dependiendo qué fruta u hortaliza, y podemos alargar hasta 15, 16 días”

El recubrimiento se aplica después de la cosecha y antes de las etapas de transporte y almacenamiento para que los productos tengan más tiempo para llegar a su destino en condiciones adecuadas.

Durante las pruebas, el equipo trabajó con productos que se cultivan en la región, como fresa, jitomate y pimiento morrón.

El proyecto también busca darle un segundo uso al orujo generado por la industria vitivinícola, particularmente en zonas productoras de Guanajuato como Dolores Hidalgo.

Así, el equipo integrado por tres estudiantes de Ingeniería Bioquímica y dos de Gestión Empresarial plantean atender dos problemáticas a través de una misma tecnología: aprovechar un residuo y, al mismo tiempo, disminuir las pérdidas de frutas y hortalizas después de su cosecha.

El siguiente objetivo será buscar oportunidades para comercializar el producto, de manera que el orujo de la uva pueda pasar de ser considerado un desecho a convertirse en una herramienta para conservar por más tiempo los alimentos.

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