Especialistas urgen indagar perfiles en desapariciones en Guanajuato y patrones más allá de las cifras
Las desapariciones de personas en Guanajuato no solo mantienen cifras elevadas, sino que requieren un análisis más profundo sobre quiénes son las víctimas, cómo ocurren los casos y qué factores los provocan.
Así lo advirtió Paola Fernández, coordinadora del programa federal Centro Las Libres para las Mujeres, al señalar que León se ubica como el tercer municipio con mayor número de personas desaparecidas en el estado.
De acuerdo con la activista, los municipios que concentran más reportes son Celaya, Salamanca y León, seguidos por Guanajuato capital, Pénjamo e Irapuato, una concentración que, consideró, coincide con zonas donde existe mayor presencia de grupos delictivos y dinámicas relacionadas con el crimen organizado.
Fernández destacó que resulta especialmente llamativo el caso de Pénjamo, debido a que, pese a tener una población considerablemente menor que León o Celaya, figura entre los municipios con más desapariciones.
Aunque aclaró que se requieren investigaciones específicas para determinar las causas, señaló que estos municipios forman parte de corredores estratégicos donde existe una mayor movilidad del crimen organizado y donde incluso se han localizado fosas clandestinas, elementos que podrían estar relacionados con la incidencia de desapariciones.
Respecto a la magnitud del problema, indicó que durante 2025 se registraron alrededor de 940 personas desaparecidas en Guanajuato, una cifra que evidencia la persistencia del fenómeno. No obstante, subrayó que conocer únicamente el número de casos es insuficiente.
“Ya tenemos la cifra en bruto, pero ahora necesitamos saber quiénes son esas personas, cuáles son sus edades, sus características y las circunstancias en las que desaparecieron”.
La coordinadora insistió en que las autoridades cuentan con información desagregada que permitiría identificar perfiles y patrones de riesgo, información indispensable para diseñar estrategias de prevención más efectivas.
Entre los factores que, de acuerdo con análisis realizados por organizaciones y especialistas, aparecen de manera recurrente en algunos casos, mencionó la trata de personas, así como el reclutamiento o involucramiento en los primeros eslabones del crimen organizado, frecuentemente asociado al consumo de drogas.
Añadió que las desapariciones suelen evolucionar conforme transcurre el tiempo, por lo que un caso que pudo iniciar como un hecho relacionado con violencia o trata puede terminar vinculado con otras actividades delictivas.
Finalmente, enfatizó que el reto no es únicamente localizar a las personas desaparecidas, sino comprender las circunstancias que originan estos casos para evitar que continúen repitiéndose en el estado.
