Entró a un laboratorio por curiosidad y a sus 16 años descubrió una vocación científica poco conocida

Cómo Dulce María Gómez González definió su futuro profesional.

Mientras muchos jóvenes de su edad aún tienen dudas sobre qué carrera elegir, Dulce María Gómez González, una estudiante de 16 años originaria de Tepatitlán, Jalisco, encontró una respuesta inesperada dentro de un laboratorio: la ciencia.

Durante una estancia académica en la Preparatoria Regional de la Universidad de Guadalajara (UDG), la adolescente participó en un proyecto sobre fotoluminiscencia y medición del pH, una experiencia que no solo le permitió conocer fenómenos científicos poco comunes, sino que también la llevó a decidir el rumbo de su futuro profesional.

“Yo vine porque no sabía qué estudiar y creo que esto te ayuda mucho. Te da muchas ideas de que si de verdad te gusta la ciencia o la química. Creo que me ayudó mucho a decidirme”.

Junto con otros estudiantes, Dulce trabajó en experimentos donde extrajeron tintas fotoluminiscentes de marcadores y analizaron sustancias cotidianas como la cúrcuma, la clorofila, el limón, el vinagre y el bicarbonato para observar cómo reaccionan ante distintos niveles de acidez y alcalinidad.

La joven explicó que la fotoluminiscencia es un fenómeno en el que un material absorbe energía y posteriormente emite luz visible. Gracias a esta experiencia, descubrió un campo que hasta entonces desconocía por completo.

“Disfruté mucho conocer lo de la fotoluminiscencia porque no tenía ni idea de eso. No lo conocía y está muy padre porque hay muchos tipos”, comentó.

Además de aprender conceptos científicos, tuvo la oportunidad de utilizar equipos especializados como un espectrofluorómetro, instrumento que permite medir la emisión y absorción de luz en diferentes materiales.

Una vocación que nació en el laboratorio

Dulce aseguró que ahora está convencida de estudiar Ingeniería Fotónica, una carrera poco conocida pero enfocada en el estudio y aplicación de los fotones, partículas fundamentales de la luz.

“Creo que me decidí por la Ingeniería Fotónica. Es trabajar con fotones y te puedes dedicar a la investigación. Creo que es algo muy chido”, afirmó.

La estudiante reconoció que el acercamiento directo con investigadores y especialistas en el Centro de Investigación en Óptica (CIO) fue clave para despertar su interés. Destacó el acompañamiento que recibió durante toda la estancia y la paciencia con la que los científicos explicaron cada procedimiento.

“Nuestro investigador nos apoyó mucho, igual que su estudiante. Siempre nos tuvieron paciencia y nos explicaron todo muy bien”.

Romper barreras para que más mujeres hagan ciencia

Más allá del aprendizaje académico, Dulce también reflexionó sobre los retos que enfrentan las mujeres que deciden incursionar en áreas científicas y tecnológicas, tradicionalmente dominadas por hombres.

“Creo que no es muy común ver a las mujeres aquí. Está más rodeado de hombres y te vas a encontrar con machismo, pero si de verdad te gusta, vas a seguir ahí y vale la pena todo”.

Su inspiración llegó desde casa. Ver a su hermana estudiar Ingeniería Biomédica le mostró que era posible abrirse camino en disciplinas científicas y tecnológicas.

“Que se arriesguen. Si de verdad les gusta, está muy padre estar en laboratorios y aprender cosas nuevas. Siempre vale la pena intentarlo”, concluyó.

Foto: Cortesía.

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