Entre flores, recuerdos y lágrimas, familias mantienen viva la tradición de visitar a sus seres queridos en el panteón
Este 2 de noviembre, familias acudieron al Panteón San Nicolás para visitar las tumbas de sus seres queridos, mantener viva su memoria y transmitir a las nuevas generaciones la tradición de honrar a quienes se adelantaron en el camino.
Rebeca Gordillo, ama de casa, esta fecha representa una oportunidad especial para recordar a su esposo, quien falleció hace 12 años, y a su yerno, a quien perdió hace uno. Acompañada de su familia, acudió a visitar sus tumbas y resaltó la importancia de conservar esta costumbre.
“Es muy importante el día de hoy, porque hoy es su mero día”, expresó Rebeca, quien también señaló que procura enseñarles a sus nietos la importancia de acudir al panteón y recordar a sus familiares. “A mis nietos también los tengo educados, que deben hacer eso también. Deben venir cada año”.

Rebeca Gordillo
Uno de los encuentros más emotivos fue el de Gonzalo González Cordero, quien, con lágrimas en los ojos, acudió junto con su padre y sus hermanas a visitar a su madre, Sara Cordero, quien falleció el pasado 14 de febrero a causa de un paro respiratorio.
Aunque es su primer Día de Muertos sin ella, Gonzalo aseguró que su madre permanece presente en sus pensamientos y en el corazón de toda la familia.
“Venimos con gusto a ver a mi santa madre, a acompañarla un rato, a convivir un rato con ella. Ya que no la tenemos en vida, pues la llevamos en nuestra mente y en el corazón”.
Para esta familia, recordarla no se limita al calendario, pues acostumbran visitarla cada semana o cada 15 días para mantener ese vínculo que, permanece más allá de la muerte.

Gonzalo González Cordero
Por su parte, María de Jesús, ama de casa, llegó para visitar las tumbas de su madre, su hermano y su suegra, quienes fallecieron hace aproximadamente 13 años.
Acompañada de su hija, reconoció que durante este año no habían podido acudir al panteón, por lo que aprovecharon esta fecha para limpiar y arreglar las lápidas, además de recordar a sus familiares.
María explicó que esta costumbre fue transmitida por sus padres y consideró importante que sus hijos y nietos también aprendan a conservarla.
Entre flores, limpieza de tumbas, fotografías y recuerdos, este Día de Muertos se convirtió en algo mucho más que una visita al panteón: es una oportunidad para reencontrarse con la memoria de quienes dejaron huella en sus familias y demostrar que, aunque físicamente ya no estén, siguen teniendo un lugar irremplazable en sus vidas.

María de Jesús