El rollo de guayaba, 50 años de tradición
Lo que comenzó como un postre preparado en casa, con recetas compartidas entre familia y el aroma inconfundible de la fruta recién cocida, hoy se ha convertido en un producto emblemático de la gastronomía guanajuatense.
Los tradicionales rollos de guayaba elaborados en Jaral del Progreso, han cruzado las fronteras del estado para llegar a distintos rincones de la República Mexicana.
La señora María Limón Zavala, recordó que todo inició cuando su cuñada, Esther Ortega, le enseñó la receta, hace ya casi cincuenta años, misma que continúa elaborándose con el mismo cuidado y dedicación con que inició— Todo lo que le ponemos es natural, porque si le cambiamos ya no sabría igual—.

La señora María Limón Zavala desea que la receta original se mantenga y que sus hijos sigan la tradición. | Foto: Guadalupe Atilano
Legado que trasciende
Mientras envolvía los dulces, con entusiasmo compartió el motivo por el cual comenzó el negocio –Decidí emprender por necesidad de ganar dinero, mis hijos estaban chiquitos y los tenía que sacar adelante— Ahora ya es abuela y desea que sus nietos la recuerden como una mujer trabajadora y cariñosa – Que sepan que los quiero mucho—.
La empresa mantiene su esencia familiar. Emplea principalmente a mujeres quienes desempeñan diferentes roles, desde la selección de la fruta hasta el empaquetado del producto. Ya lo hacen con facilidad y ritmo, sus manos son ágiles.
Aroma que te invita a probar
Una característica de este lugar, es que al cruzar la puerta del área de producción, lo primero que te recibe es el aroma que envuelve el ambiente, resultado de la cocción de la guayaba y la mezcla de ingredientes. Es un olor que despierta el apetito y dan ganas de probar el postre.
Dulces Jaral, toda una vida endulzando paladares, si quieres probar este postre, la fábrica se encuentra en la calle Nicolás Bravo Norte, 209, colonia centro en el municipio de Jaral del progreso, una empresa orgullosamente guanajuatense.

Éstos postres tienen una tradición de más de 50 años. | Foto: Guadalupe Atilano