El pan artesanal de Lulú que nació de la fe y la nutrición
El emprendimiento de María Lourdes González no sólo alimenta a los visitantes de la Feria de León, sino que cuenta una historia de migración, aprendizaje, espiritualidad y resistencia laboral a los 72 años.
Con más de medio siglo amasando historias y sabores, María Lourdes, de 72 años de edad, continúa siendo una de las paradas obligadas para quienes recorren la Feria de León. Su pan artesanal, elaborado con harinas naturales y rellenos de fruta, no sólo destaca por su aroma y sabor, sino por la historia de vida que lo respalda.
El origen de este emprendimiento se remonta a una experiencia fuera del país. María Lourdes relató que, años atrás, viajó a San Diego, California, donde cuidó a una persona enferma que se alimentaba principalmente a base de proteínas. Fue ahí donde recibió la indicación de estudiar nutrición enfocada en proteínas naturales, conocimiento que más tarde transformaría en su proyecto de vida.
“Cuando regresé a México me pregunté: ¿por qué no hacer un pan con las harinas que me enseñaron a usar?”, recordó. Así nació el pan que hoy vende y que, aseguró, es resultado de aprovechar las oportunidades que la vida y Dios le pusieron en el camino.
Aunque actualmente tiene 72 años, María Lourdes lleva 51 años preparando pan, una actividad que inició siendo muy joven. Su primera venta formal ocurrió en Guadalajara, durante la Feria Ganadera, hace más de cinco décadas.
“Llegué aquí y vi que había feria, pedí permiso y empecé a vender pan. Fue tan sencillo, pero con mucha fe”, relató.
Lo que distingue a su producto, no es sólo la receta, sino la intención con la que se elabora. “Yo creo que son las bendiciones que recibo de Dios y el amor con el que hacemos el pan. Lo preparamos como si fuera para nosotros”, expresó.
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La masa está compuesta por una mezcla de harina de soya, harina de amaranto, amaranto en cereal y salvado. Maneja seis rellenos, todos elaborados a partir de fruta deshidratada hervida y molida con miel. Entre los sabores destacan manzana con nuez, membrillo con nuez, guayaba con nuez, manzana con coco y nuez, y membrillo con coco y nuez.
El resultado son largas filas de clientes que año con año regresan. Aunque no está familiarizada con redes sociales, asegura que los comentarios que recibe directamente del público son, en su mayoría, positivos. “Agradezco mucho a mis clientes y al Patronato de la Feria de León por darme esta oportunidad de trabajar”.
A pesar de que muchos le sugieren retirarse por su edad, María Lourdes encuentra motivación en algo más profundo. “72 años se dicen fácil, pero se cargan pesados. Aun así, me motiva ver la sonrisa de la gente, el agradecimiento y seguir viniendo a las ferias”, destacó.
Sobre el futuro de su emprendimiento, consideró que el legado podría continuar en su familia, aunque no tiene prisa por dejarlo. “Seguramente me voy a morir haciendo pan, y se lo agradecería a Dios, porque es más lo que he recibido que lo que he aportado”, concluyó contenta.
